13/05/2026 – El anuncio realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de abrir conversaciones con Cuba volvió a colocar a la isla en el centro de la escena internacional, en un contexto marcado por una profunda crisis energética, sanitaria y social.
Aunque el mandatario norteamericano mantuvo en los últimos meses un discurso duro hacia el régimen cubano, sus recientes declaraciones —“si Cuba pide ayuda, vamos a hablar”— abrieron interrogantes sobre el alcance real de un eventual acercamiento diplomático entre ambos países.
Para el analista internacional Bruno Tondini, detrás de este nuevo escenario se combinan cuestiones geopolíticas, energéticas y estratégicas que exceden el vínculo bilateral entre Washington y La Habana. Según explicó, la crisis que atraviesa Cuba “está fundada en cuestiones de carácter energético”, particularmente luego del endurecimiento de las medidas estadounidenses sobre Venezuela. En ese sentido, señaló que “la primera medida que tomó Estados Unidos fue cortar el flujo de petróleo entre Venezuela y Cuba, que era prácticamente excluyente del resto de las fuentes u orígenes del petróleo que estaba allí en Cuba”.
Las consecuencias de esa decisión, advirtió Tondini, son visibles en la vida cotidiana de la población cubana. “Ayer hubo apagones para alrededor del 61% del suelo cubano. Estuvo a oscuras prácticamente durante varias horas”, sostuvo, al describir el colapso energético que afecta a la isla. Y agregó que las centrales eléctricas cubanas dependen en gran medida de combustibles derivados del petróleo: “Las generadoras utilizan fuel y diésel y hay una pérdida de generación energética muy importante, y eso trae ese problema”.
El especialista remarcó además que la crisis no se limita únicamente al plano energético, sino que ya impacta en áreas sensibles como el sistema sanitario. “Se habla también de problemas con la hepatitis A y de la enorme cantidad de intervenciones quirúrgicas demoradas fruto de la falta de insumos, alrededor de un 40%”, indicó. Incluso mencionó que Japón ofreció asistencia mediante sistemas de paneles solares para hospitales, con el objetivo de sostener mínimamente la atención médica.
En este contexto, Tondini interpretó las declaraciones de Trump como parte de una estrategia de presión mucho más amplia. “Todo esto arranca además con una cuestión de que Estados Unidos ve como una amenaza a la seguridad nacional”, afirmó, citando las expresiones del secretario de Estado, Marco Rubio. Según explicó, desde Washington se sostiene que territorio cubano habría sido utilizado para operaciones vinculadas con Rusia y, de manera indirecta, también con China.
Precisamente, la relación entre Estados Unidos y China aparece como uno de los elementos centrales de la actual disputa geopolítica. Tondini vinculó el reciente viaje de Trump a Beijing con la necesidad de redefinir equilibrios internacionales, especialmente en torno al comercio y la energía. “Fue a tratar de resolver y poner negro sobre blanco qué es lo que quiere China, sobre todo en Medio Oriente”, explicó, aludiendo también al rol estratégico del estrecho de Ormuz y al abastecimiento energético chino.
En ese marco, el analista consideró que la situación cubana también forma parte de una negociación global entre potencias. “A ver, vos qué me vas a dar si me vas a seguir complicando a nivel comercial o vas a apoyar esta situación que yo voy a tratar de solucionarte”, describió, interpretando la lógica diplomática detrás de los movimientos de Washington.
Al mismo tiempo, Tondini recordó que las presiones económicas sobre Cuba se han profundizado en las últimas semanas. “Hace 48 horas también se bloquearon todas las transferencias a través del principal conglomerado económico cubano”, señaló, en referencia a las nuevas restricciones impuestas por la administración Trump. Frente a este panorama, advirtió que “tal vez en algún momento a Cuba no le quede más remedio que avanzar en estas conversaciones”.
Mientras tanto, Naciones Unidas sigue de cerca la evolución de la crisis. Según indicó el especialista, el organismo internacional “también tiene el ojo puesto porque alerta algunas cuestiones”, especialmente ante el riesgo de una escalada regional o de una eventual intervención militar. “El secretario general dijo que no debería ser una intervención militar la solución a todo esto”, remarcó.
Así, el posible diálogo entre Estados Unidos y Cuba aparece atravesado por mucho más que una cuestión bilateral. Energía, sanciones, crisis humanitaria, tensiones con China y disputas estratégicas globales conforman un escenario complejo, en el que cada movimiento diplomático parece responder a un tablero internacional cada vez más inestable y polarizado.