Del “estar” al “hacer”: María nos enseña a fortalecer la fe cotidiana

jueves, 14 de mayo de 2026

14/05/2026 – En el marco del tiempo pascual, la hermana Mónica Cordero, consagrada de la Diócesis de Río Gallegos, compartió una profunda reflexión sobre el modo de estar y hacer de la Virgen María, a la luz del pasaje evangélico de las Bodas de Caná. Durante la charla, invitó a redescubrir la presencia de María en la vida de Jesús y también en la vida cotidiana de los creyentes, destacando especialmente su capacidad de permanecer atenta a las necesidades de los demás.

La hermana Mónica recordó que el camino de María comienza con una actitud de disponibilidad total frente a la Palabra de Dios. “Ella se fía de la palabra de Dios, contra eso no hay imposibles”, expresó al explicar cómo María escucha, acoge y pone en práctica aquello que Dios le propone. Según señaló, esa confianza se transforma luego en una manera concreta de acompañar la vida de Jesús y de todos aquellos que necesitan ayuda.

Al detenerse en el relato de las Bodas de Caná, la hermana Mónica destacó un detalle del Evangelio de Juan: la insistencia en el verbo “estar”. “María sabe cómo estar”, afirmó, señalando que no se trata de una presencia pasiva, sino de una actitud comprometida y atenta. Para ella, María enseña a vivir plenamente el presente y a percibir aquello que ocurre alrededor, algo que muchas veces se pierde en medio de las distracciones cotidianas.

En ese sentido, explicó que María advierte la falta de vino porque verdaderamente está presente en la situación que viven los demás. Desde allí, no permanece indiferente, sino que lleva esa necesidad a Jesús y anima a confiar en Él. “Llevar la necesidad al Señor y después volver a la realidad y hacer lo que Él diga”, resumió la hermana al profundizar en la enseñanza espiritual que deja este pasaje.

La reflexión también se orientó hacia la vida concreta de las personas y la importancia de transformar la presencia en acciones capaces de sostener la fe de otros. La hermana Mónica invitó a reconocer pequeños gestos cotidianos que ayudan a creer y que revelan la acción de Dios en medio de la vida diaria. “Nuestro hacer es evangelizador”, sostuvo, remarcando que muchas veces son las acciones sencillas y silenciosas las que permiten descubrir la cercanía de Dios.

Finalmente, animó a mirar a María como maestra de presencia, de escucha y de servicio, especialmente en este tiempo pascual en el que estamos llamados a vivir con esperanza y atención al prójimo. En esa sintonía, dejó una invitación personal: traer a la memoria, y al corazón, aquellas situaciones en las que el obrar o el gesto de un otro, de un prójimo, me ayudó a creer, para que eso que recibimos de los demás, también fortalezca nuestra fe.

Para escuchar la reflexión completa accedé al video del inicio