Jesús nos recuerda que no somos nosotros quienes lo elegimos primero. Él nos miró, nos llamó y nos envió. La misión nace de permanecer en su amor y vivir la amistad con Cristo.
l camino espiritual hacia Mailín nos vuelve a recordar una verdad profundamente evangélica: Dios sigue mirando a los pequeños, a los humildes y a los sencillos. Allí, en las periferias existenciales y en las heridas más profundas del corazón humano, el Señor continúa revelando su salvación.
Jesús mismo eligió el pesebre, Galilea y la cruz como lugar de encuentro con la humanidad. No excluyó a nadie, pero mostró una predilección especial por quienes cargaban el peso del dolor, la fragilidad y la pobreza. Por eso, muchas veces es en el rostro de los más sencillos donde descubrimos verdades que nuestro orgullo no quiere aceptar.
En el Evangelio de hoy (Jn 15,9-17), Jesús deja una afirmación conmovedora: “No son ustedes los que me eligieron a mí; soy yo quien los elegí”. La vida cristiana comienza siempre por una iniciativa de Dios. Él nos mira primero, nos ama primero y nos llama primero.
La catequesis profundiza además en una dimensión muy importante: Dios no elige según criterios de éxito, prestigio o eficiencia. Elige desde el corazón. Así ocurrió con Matías en los Hechos de los Apóstoles, un hombre sencillo y silencioso, llamado a continuar la misión apostólica.
La Iglesia nace como pueblo y vive como pueblo. Por eso Francisco repetía que la imagen que más lo conmovía era la de un “pueblo que peregrina”. Mailín expresa justamente esa espiritualidad popular donde miles de peregrinos llegan cargando cansancios, promesas, dolores y esperanzas buscando reencontrarse con la mirada amorosa de Dios.
Jesús hoy no nos llama servidores, sino amigos. Y eso transforma completamente la misión cristiana. Ya no se trata solamente de hacer cosas para Dios, sino de permanecer unidos a Él.
En un mundo lleno de información, pero muchas veces vacío de comunión verdadera, Cristo vuelve a decirnos:
“Permanezcan en mi amor”.
La fecundidad auténtica nace allí: en la intimidad con Jesús, en la oración, en la amistad con Él y en la capacidad de caminar juntos como comunidad creyente.
Hoy el Señor nos invita a preguntarnos:
👉 ¿Estoy buscando a Dios desde la humildad del corazón?👉 ¿Me reconozco elegido y amado por Jesús?👉 ¿Mi misión nace de la amistad con Cristo o solo de la actividad?
Evangelio del díaLectura del santo Evangelio según San Juan (15,9-17)
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
Este es mi mandamiento: ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.
Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero.
Así todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se los concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros».
Palabra del Señor.Gloria a Ti, Señor Jesús.