14/05/2026 – La hermana Malvina Madoery, integrante de la comunidad Marana-tha y de la Fundación Betel La Inmaculada en Las Toninas, definió a “la ternura como el sentir profundo del ser; es saber amar con todo el corazón y sentirse amado. La ternura no pertenece al tener sino al ser. Es gratuita, no tiene límites, ni precio. La ternura es signo de armonía interior, que impregna el alma y el cuerpo y que se reconoce en la capacidad de darse, acoger y compartir. Nuestra sociedad de hoy, manifiesta una cultura de muerte, de odio y de destrucción. Pero es posible una cultura de vida, de amor, de ternura, el sueño de Dios para los hombres. La cultura de la ternura es un estilo de vida, una manifestación de la vida espiritual, caracterizada por el amor, la delicadeza y el deseo del bien hacia los hermanos”.
“También requiere delicadeza en el trato con los hombres y las cosas. En Cristo se manifestó la ternura de Dios. Todo el evangelio revela la ternura de Dios que crea, sana, salva, redime, perdona, llama, humaniza, cuida y valora lo pequeño. En las familias hay que recuperar la delicadeza de tratarse bien. A veces hablamos, hablamos y hablamos y no escuchamos. Si escuchamos al hermano con el corazón, nos damos cuenta si está bien o está mal. Cuenta el evangelista que María escucha y Marta murmura. Jesús hace terapia con ellas, dos veces las llama, como signo de cariño, para que sirvan con alegría. La ternura es fuerza, señal de madurez y vigor interior, brota tan solo de un corazón libre, capaz de ofrecer y de recibir amor”, destacó la hermana Malvina. Para conocedr más de este ciclo se encuentra a las hermanas en Instagram como @hermanasmaranatha
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