14/05/2026 – La situación en Añatuya, una de las diócesis más pobres de la Argentina, sigue siendo crítica luego de las intensas lluvias e inundaciones que afectaron a numerosas familias en distintos puntos de Santiago del Estero. Aunque el agua comenzó a bajar en algunas zonas, las consecuencias materiales y humanas continúan golpeando con fuerza a comunidades enteras que perdieron lo básico para subsistir: ropa, alimentos, colchones y elementos esenciales para la vida cotidiana.
En este contexto, la Fundación Gottau lanzó una campaña solidaria bajo el lema “Cuando el agua sube, que crezca la solidaridad”, con el objetivo de recaudar fondos destinados a la compra de agua potable, alimentos no perecederos, productos de limpieza, artículos de higiene y repelentes, elementos fundamentales para afrontar la emergencia sanitaria que atraviesan las familias afectadas.
La directora de Cáritas Añatuya, Verónica Caro, describió un panorama complejo y doloroso que se viene arrastrando desde hace varios meses. “Nosotros venimos ya como diócesis desde febrero con el tema de la crecida del río y con intensas lluvias. Nos ha tocado allá por la zona del Salado con algunas comunidades como Santos Lugares y Boquerón, que han sido las primeras afectadas. Y ahora aquí muy cerquita de nuestra ciudad, la zona sur de la diócesis, como Juríes, donde la lluvia ha sido muy intensa. Hemos tenido casi dos semanas de lluvia”, explicó.
Según relató, una de las situaciones más delicadas se vive en los parajes rurales, donde el agua no encuentra desagüe y termina avanzando sobre los campos y las viviendas. “Las comunidades rurales están siendo las más afectadas porque al no haber un lugar donde desemboque el agua, terminan mandando agua para los campos y eso afecta directamente a las familias de los parajes”, sostuvo. Y agregó que el drama no termina cuando deja de llover: “Sabemos que ante la emergencia tenemos que estar, pero también sabemos que esto no termina solamente ahí. Después hay que seguir acompañando a las familias cuando vuelven a sus casas”.
Caro destacó además el trabajo conjunto entre municipios, parroquias, voluntarios y organizaciones sociales para asistir a quienes debieron autoevacuarse. “Se ha actuado muy rápido en relación al trabajo en conjunto y en red con otros, porque cuando llega el agua o llueve mucho, la desesperación es enorme”, expresó.
En cuanto a las necesidades más urgentes, explicó que además de alimentos, se requieren especialmente productos vinculados a la higiene y la prevención sanitaria. “Es impresionante la cantidad de mosquitos que hay por la gran acumulación de agua. Por eso nos hacen mucho hincapié en productos de higiene y sobre todo en espirales y repelentes”, señaló. También indicó que el dinero recaudado mediante el alias “Fundacion.Gottau” será destinado íntegramente a la compra de esos insumos esenciales.
La directora de Cáritas Añatuya remarcó además el enorme esfuerzo que realizan los sacerdotes y voluntarios para llegar a las zonas más aisladas. “Los párrocos de esas comunidades están poniendo la bota, digo yo, y están saliendo al encuentro de la gente, llevando hasta donde pueden. Entran con sus vehículos y si no siguen caminando con las bolsas para poder llegar hasta alguna casa y brindar asistencia a las familias”, relató.
Otro de los problemas graves que dejan las inundaciones es la paralización de las actividades laborales y educativas. “En estos parajes la mayoría vive del trabajo del campo, de hacer ladrillos, carbón o leña. Pero el campo está tapado de agua y es imposible salir o retomar las actividades laborales”, explicó Verónica Caro. También contó que muchas escuelas rurales suspendieron las clases porque los caminos quedaron anegados y los docentes no pueden llegar hasta las comunidades.
La preocupación sanitaria también ocupa un lugar central. Aunque por ahora los equipos médicos y agentes sanitarios lograron responder rápidamente en algunas zonas, Cáritas permanece atenta ante posibles complicaciones posteriores. “Sabemos que cuando las familias vuelvan a sus hogares se van a encontrar con distintas situaciones, sobre todo vinculadas a la salud y las infecciones”, advirtió.
Finalmente, Caro agradeció profundamente la solidaridad de quienes ya colaboraron y pidió no olvidar que la emergencia continuará aun cuando las cámaras y las noticias se retiren del lugar. “Aprovecho para agradecer porque venimos azotados desde febrero. Cada vez que veo una nube sufro porque se hace muy cuesta arriba. Pero también nos da tranquilidad saber que Dios siempre pone gente en el camino y que podemos salir al encuentro del hermano gracias a tantos corazones solidarios”, concluyó.