San Juan de la Cruz: una propuesta para redescubrir su legado espiritual

miércoles, 20 de mayo de 2026

20/05/2026 – En el marco de un año muy especial para la espiritualidad cristiana, el pasado 14 de diciembre de 2025 se abrió oficialmente el Año Jubilar dedicado a San Juan de la Cruz, una de las grandes figuras de la mística y la vida contemplativa de la Iglesia.

La celebración coincide con dos hitos históricos: los 300 años de su canonización y el centenario de su proclamación como Doctor de la Iglesia, reconocimientos que ponen en valor la profundidad de su legado espiritual y su influencia hasta nuestros días.

Con el propósito de profundizar en su figura, su obra y su doctrina espiritual, la comunidad de carmelitas descalzas del histórico Monasterio San José de Córdoba ha organizado un ciclo de encuentros mensuales titulado “Conversando con Juan de la Cruz”, cuyo primer encuentro tendrá lugar este viernes a las 18:30 horas.

Para comprender la vigencia de este gran santo, la Hermana María Elena, integrante de dicha comunidad , comparte que el objetivo central es derribar la distancia con la que a veces se percibe al místico y mostrar la profunda vertiente humana de sus escritos. Al rememorar su propio encuentro con los textos del carmelita, la religiosa describe: «Para mí encontrarme con Juan de la Cruz en el Carmelo, eh, en el mismo momento que entraba y tener la dicha de que alguien me acercara a sus escritos, fue un descubrimiento que dije, ‘Oy, ¿cómo no lo encontré antes?’ Ajá, porque en realidad en él encontré eh un director espiritual que esto tiene los místicos como Juan y Teresa, que son eh desde la experiencia profunda de Dios, tienen un conocimiento del ser humano tan profundo que a través de los siglos después apareció la psicología, pero en realidad los místicos son unos grandes psicólogos».

Para aquellos interesados en adentrarse por primera vez en su obra, la Hermana María Elena aclara que no se requiere ninguna formación teológica ni filosófica previa. Siguiendo el consejo de los especialistas, sugiere comenzar por sus poesías, sus breves «Dichos de luz y amor» y, posteriormente, avanzar hacia el Cántico espiritual. En este recorrido, uno de los núcleos fundamentales de su enseñanza es la resignificación de la palabra «mística», alejándola de los fenómenos extraordinarios para devolverla al terreno de la vida diaria. Según explica la Hermana: «La mística es la experiencia de Dios en lo cotidiano, donde a veces son experiencias más profundas. Eso es cierto, donde Santa Teresa va a decir, ‘Son experiencias que dejan dejos y a veces va acompañado de fenómenos místicos, pero que lo tienen algunos. Pero lo fundamental es que la mística es una mística cotidiana. Exacto. Una mística de atención amorosa, dirá San Juan de la Cruz, de noticia amorosa, de advertencia amorosa».

Esta vivencia del amor y de la presencia divina no está exenta de dificultades; el mismo San Juan de la Cruz acuñó el concepto de la «noche oscura» a partir de sus propios sufrimientos, que incluyeron haber estado preso durante nueve meses en Toledo en condiciones de extrema precariedad y sufrir persecuciones e injusticias por parte de sus propios hermanos de orden. No obstante, la Hermana María Elena destaca que el secreto de Juan radica en su capacidad para trascender el dolor a través de una conciencia teologal, ilustrada bellamente por la imagen del madero verde que es transformado por el fuego del Espíritu Santo. En palabras de la entrevistada: «Aunque las cosas las hagan los hombres, es la conciencia de no la hacen los hombres, sino Dios que sabe lo que nos conviene. No como no es que Dios es masoquista y quiere que suframos, pero si por distintas circunstancias nos toca sufrir, más allá de esa experiencia, es el espíritu que está invistiendo y quiere unirnos con Dios. Y esta es la imagen del madero. El madero que es investido por el fuego, que es el espíritu. Siempre es el espíritu el que viste va a decir San Juan de la Cruz. Y pero como el madero está verde, ese madero, mientras el fuego lo enviste, ¿qué hace? Como va para sacando la humedad, uno se detiene a contemplar eh el fuego y empieza a como explotar, a sudar porque el fuego lo está investiendo en su natural que es. Y a medida que lo va tomando, que lo va abrazando el fuego, ese madero, llega un momento donde deja de ser madero para ser brasa, es cuando el madero y el fuego se hacen una sola cosa. Y esto es la experiencia de Juan, que él pudo trascender las cosas que nos pasan».

Es desde esa profunda asimilación interior que cobra sentido su célebre máxima: «Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor». A pesar de haber muerto perseguido, su vida demuestra que el bien y el amor son difusivos a lo largo de los siglos. Conocer la historia de este Doctor de la Iglesia —quien de niño sufrió la pobreza extrema y vio morir a un hermano por inanición— ofrece una clave de lectura transformadora para la propia existencia, invitando a mantener los «oídos de discípulo» atentos para rastrear el paso de Dios en los acontecimientos de cada jornada.

Para quienes deseen sumarse al diálogo e interpelarse por su testimonio, la cita es este viernes a las 18:30 horas en el Monasterio San José, ubicado en la calle Independencia 158, a metros de la Catedral de Córdoba, ingresando directamente por la iglesia. Asimismo, para aquellos que quieran acceder de forma remota a sus poesías y escritos carmelitanos, la religiosa recomendó consultar la página web y de Facebook «De la rueca a la pluma», un espacio dedicado por entero a la difusión de la rica vida espiritual carmelitana.