Alerta por ébola en el continente Africano

miércoles, 27 de mayo de 2026

27/05/2026 – La nueva alerta internacional por ébola activada por la Organización Mundial de la Salud volvió a poner en foco a una de las enfermedades más letales conocidas hasta el momento. El brote se mantiene localizado principalmente en África central, especialmente en la República Democrática del Congo y Uganda, donde la OMS informó más de 900 casos sospechosos y al menos 101 contagios confirmados hasta el pasado 23 de mayo.

Si bien especialistas argentinos remarcan que actualmente no existe un riesgo inmediato para nuestro país debido a la ausencia de vuelos directos hacia las zonas afectadas, la situación sanitaria genera preocupación internacional por el alto nivel de contagiosidad y mortalidad de esta enfermedad viral.

Sobre este escenario dialogamos con la doctora Elena Oviedo, médica infectóloga e integrante de la Sociedad Argentina de Infectología, quien describió la gravedad del cuadro y recordó experiencias previas durante otros brotes registrados en África occidental.

“Nunca tuve que asistir pacientes con ébola y gracias a Dios fue así, porque verdaderamente es una enfermedad sumamente cruel, con muy alta mortalidad”, expresó la especialista. Y recordó que el virus ya había generado una fuerte crisis años atrás cuando salió de los focos más limitados de la República Democrática del Congo y afectó a países como Sierra Leona: “Ya estaban devastados social, económica y políticamente, y después les vino esto encima”.

La médica explicó que el ébola pertenece al grupo de las zoonosis, es decir, enfermedades transmitidas de animales a seres humanos. “Se cree que el principal reservorio es un tipo de murciélago frugívoro. El virus pasa luego al ser humano y después aparece una transmisión interhumana tremenda”, detalló.

Uno de los aspectos más complejos del actual brote tiene que ver con las condiciones sanitarias y culturales de las regiones afectadas. La doctora Oviedo señaló que el virus permanece activo incluso después de la muerte de la persona infectada. “El virus está presente en todas las secreciones del cuerpo: lágrimas, saliva, sudor, semen, vómitos, hemorragias. Y luego el cadáver sigue transmitiendo el virus”, explicó.

En ese sentido, describió cómo determinadas prácticas funerarias tradicionales dificultan el control epidemiológico: “Los familiares y amigos tocan el cuerpo durante los rituales funerarios y eso multiplica el riesgo de contagio. Hace pocos días incluso familiares de una persona fallecida ingresaron a reclamar el cuerpo, incendiaron un hospital y eso terminó dispersando todavía más la infección”.

Respecto a los síntomas, la infectóloga indicó que el cuadro suele comenzar con fiebre, dolor de cabeza, malestar general y dolores musculares, aunque rápidamente puede agravarse. “A partir del séptimo día el paciente puede empezar con vómitos, sangrados y una evolución muy rápida hacia la deshidratación y la muerte”, sostuvo.

Además, remarcó que el período de mayor contagiosidad coincide justamente con la fase sintomática más severa: “Uno intenta asistir a un familiar, acercarse, limpiarlo, ayudarlo, y allí es cuando el riesgo de transmisión es altísimo”.

Consultada sobre la existencia de vacunas, la especialista aclaró que actualmente sólo hay inmunización efectiva para determinadas variantes del virus y no para la cepa involucrada en este brote. “Hay distintos ‘hermanos’ dentro de la familia del ébola. Para una de esas cepas existe vacuna y tratamiento específico, pero no para la variante actual”, afirmó.

En relación con la situación argentina, Oviedo pidió evitar alarmismos, aunque insistió en la necesidad de fortalecer permanentemente los sistemas sanitarios. “Hay que ocuparse y no solamente preocuparse”, señaló. Y agregó una reflexión más amplia sobre la salud pública mundial: “Vivimos en un mundo globalizado. Lo vimos con otras enfermedades. Por eso es fundamental fortalecer las estructuras sanitarias y trabajar también sobre lo básico”.

En ese tramo de la entrevista dejó una de las definiciones más contundentes: “Estamos pensando en esto que parece la cobertura de la torta, pero todavía tenemos que batir el bizcochuelo. El 50% de nuestros chicos de cinco años no tiene completo el esquema de vacunación contra el sarampión. Entonces hay que empezar por lo esencial”.

Finalmente, la especialista pidió responsabilidad informativa y confianza en las recomendaciones sanitarias oficiales. “No hay que desinformar ni generar alertas innecesarias. Hay que actuar como corresponde y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias”, concluyó.