01/06/2026 – En el marco del Año Jubilar por el bicentenario del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, la diócesis de Catamarca fue sede del Encuentro de Equipos de Pastoral Social del Noroeste Argentino, una convocatoria que reunió a representantes de diez diócesis de la región bajo el lema “Rostros que claman, fe que transforma”. La actividad también estuvo atravesada por la conmemoración de los 50 años del martirio de monseñor Enrique Angelelli y de los mártires riojanos, dos referencias que inspiraron la reflexión y el compromiso de los participantes.
El coordinador de la Pastoral Social de Catamarca, Luis Segura, explicó que la realización del encuentro estuvo estrechamente vinculada al Año Jubilar dedicado al beato catamarqueño. “Aportando a este año jubilar que tenemos en nuestra diócesis sobre el Beato, nos hemos propuesto realizar este año el encuentro anual de Pastoral Social del NOA”, señaló, destacando que la propuesta buscó profundizar en las problemáticas sociales que atraviesan a la región desde una mirada evangélica.
Durante la primera jornada se abordó especialmente la figura de Mamerto Esquiú y su aporte a la vida pública argentina. Participaron como expositores el historiador Marcelo Gershani, el presbítero y licenciado Lucas Segura Villagra y monseñor José Díaz, obispo de Concepción. Según relató Segura, las exposiciones estuvieron acompañadas por una amplia participación de los asistentes: “Lo importante de esos 45 minutos de exposición fue también el amplio debate, las consultas y los aportes de todos los presentes”, indicó.
El encuentro contó con la presencia de delegaciones provenientes de prácticamente todas las diócesis del NOA. Segura valoró especialmente el esfuerzo realizado por muchos participantes para llegar a Catamarca. Recordó, por ejemplo, el caso de representantes de Añatuya y de la Prelatura de Humahuaca, quienes recorrieron cientos de kilómetros para compartir la experiencia pastoral y social de sus comunidades.
Uno de los momentos más significativos se desarrolló durante la tarde del sábado, cuando cada diócesis presentó un panorama de la realidad social de su territorio. Allí surgieron con fuerza las preocupaciones comunes que atraviesan al norte argentino. “La crudeza de la realidad social en cada jurisdicción eclesiástica quedó claramente expuesta. Se repitieron temas como la pobreza, la indigencia, el desempleo, las adicciones y el suicidio, problemáticas que no son ajenas a lo que sucede a nivel nacional”, explicó Segura.
La jornada del domingo estuvo dedicada a reflexionar sobre la figura de monseñor Enrique Angelelli y los mártires riojanos. La exposición principal estuvo a cargo de monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Segura destacó que se trató de “una muy buena y profunda exposición sobre monseñor Angelelli y los mártires riojanos”, que posteriormente generó numerosas preguntas, intercambios y aportes por parte de los participantes.
Más allá de las ponencias, el encuentro apostó a una metodología participativa inspirada en el camino sinodal que impulsa la Iglesia. Los asistentes trabajaron en grupos de conversación espiritual, compartiendo experiencias, inquietudes y propuestas pastorales. Aunque todavía no se elaboró un documento final, el material surgido de esos espacios será procesado en los próximos meses para sintetizar conclusiones y líneas de acción.
En ese sentido, Segura remarcó que uno de los consensos más fuertes fue la necesidad de pasar de la reflexión a acciones concretas. “Nos damos cuenta de que además de todos los trabajos técnicos que realizamos, de los documentos y los informes, es muy importante ir a la acción. Eso nos están pidiendo nuestros mismos hermanos que padecen situaciones de pobreza, indigencia o desempleo”, afirmó.
Finalmente, el coordinador de la Pastoral Social de Catamarca subrayó el papel que la Iglesia busca desempeñar frente a las problemáticas sociales. “Nosotros no queremos suplantar sus voces. Ellos tienen que tener sus voces y tienen que ser escuchados en todos los estamentos. Nosotros somos amplificadores de sus angustias y de sus dolores”, expresó. Sus palabras sintetizaron el espíritu de un encuentro que buscó fortalecer la presencia de la Iglesia junto a quienes más sufren, inspirada por el testimonio de Mamerto Esquiú, de los mártires riojanos y de tantos hombres y mujeres comprometidos con la transformación social desde la fe.