19/01/2026 – Los resultados del proyecto “Empleo de mujeres cordobesas con discapacidad en el ámbito de las Tecnologías de la Información”, lanzado por la Fundación Por Igual Más, exponen una realidad de contrastes en la provincia mediterránea. El informe presentó tres ejes fundamentales que explican la brecha laboral y el potencial desaprovechado: la tecnología como “refugio de autonomía”, el diagnóstico mostrando un perfil joven y altamente motivado por la especialización técnica, y una aspiración IT donde el 85% de ellas asume tareas de cuidado de familiares, sumando esta carga a las barreras de discapacidad y género. Ante esto, el teletrabajo se convierte en su única vía real de independencia económica. El estudio realizado sobre 25 empresas locales reveló que el mayor obstáculo para la inclusión de las mujeres cordobesas con discapacidades el prejuicio y no el desempeño profesional. Será tal vez porque el 64% de las empresas cordobesas nunca ha contratado a una mujer con discapacidad. Si bien existe una apertura al teletrabajo, persiste una alarmante falta de preparación técnica.
Valentina Piscitello y Nicolas Robles, como representantes de la Fundación Por Igual Más, expusieron sobre este informe. Los entrevistados subrayaron la importancia de programas de entrenamiento laboral como “Rayuela” (de la misma fundación) para fomentar la autonomía económica. Finalmente, hicieron un llamado a la sociedad y al sector privado para valorar a la persona por sus capacidades y no por su condición física.
La triple barrera que enfrentan las mujeres con discapacidad está conformada por la intersección del género, la discapacidad y las tareas de cuidado. Este fenómeno impacta significativamente sus oportunidades y condiciones laborales en la restricción hacia el teletrabajo, la carga de responsabilidades familiares, la necesidad de flexibilidad extrema, los prejuicios y falta de acceso en las empresas, y la vocación de cuidado versus la barrera laboral. A pesar de estos desafíos, las empresas que sí contratan a mujeres con discapacidad reportan un 85% de satisfacción, destacando valores como la lealtad, la fidelidad y un enriquecimiento del ambiente laboral.
El teletrabajo se presenta como una herramienta fundamental para superar la triple barrera (género, discapacidad y tareas de cuidado), actuando en diversos frentes para facilitar la inclusión laboral de las mujeres con discapacidad. Para muchas mujeres, la tecnología y el empleo remoto se perciben como la única vía real para alcanzar la autonomía, permitiéndoles integrarse al mercado laboral sorteando obstáculos que de otro modo serían insalvables. La tecnología permite reemplazar las barreras físicas del entorno. Esto es especialmente beneficioso para personas con dificultades motrices, ya que el teletrabajo elimina la necesidad de que la empresa realice grandes inversiones en infraestructura accesible, convirtiéndose en una alternativa más sencilla tanto para la empleada como para el empleador. Dado que aproximadamente el 45% de las mujeres con discapacidad tiene a su cargo a otra persona, el teletrabajo ofrece la flexibilidad horaria necesaria para cumplir con estas responsabilidades sin abandonar la búsqueda de empleo.
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