04/02/2026 – Monseñor Juan Ignacio Liébana, obispo de Chascomús, se refirió una vez más al tesoro de la espiritualidad popular interpelado por algunos desafíos y signos que la misma tiene. “El desafío de lo popular y lo institucional tiene que ver con que nuestro pueblo tiene su modo propio de vivir la fe. Debemos acompañar y valorar ese modo. Nuestras intervenciones han de ser muy prudentes para no generar una brecha entre lo que trae la gente y lo que proponemos. En la historia de la Iglesia se fueron dando actitudes que fueron llevando a separar, contraponer y arriesgar esta convivencia entre lo popular e institucional”, destacó el prelado bonaerense desde Salta, donde participa de un retiro junto a otros hermanos obispos.
“Otro desafío del recogimiento y el alboroto ocurre cuando muchos se acercan a nuestras comunidades para encontrar paz y fuerza para sus vidas, huyendo de los ruidos de la ciudad, de las corridas, de la rutina y del cansancio de lo cotidiano. Muchos viven las fiestas religiosas como
momentos sagrados de oración, de encuentro con Dios, consigo mismo y con los suyos. Para algunos, será el único espacio de oxigenación, de vuelta a lo primordial. Por eso, no ha de faltar nunca el silencio en nuestras fiestas y celebraciones. A su vez, el modo de honrar a Dios y a los santos sucede entre expresiones sensibles y festivas. Hay momentos donde es necesario acompañar esta alegría desbordante, que genera una comunión profunda entre los devotos, que es fuente de liberación de penas y amarguras, y canal de manifestación de lo que se lleva en el alma. De ahí que, tengamos que ser muy lúcidos para discernir los momentos adecuados para contener ambas expresiones de fe: el silencio y el bullicio”, expresó Juani.
No te pierdas de escuchar la entrevista completa en nuestro canal de You Tube: