El amor y las relaciones de poder – Fernando Cervera

miércoles, 27 de septiembre de 2017
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27/09/17 – Éste martes, en diálogo con Radio María, el sacerdote jesuita Fernando Cervera desarrolló el tema del mandamiento del amor y las relaciones de poder.

Las relaciones de poder pueden ser muy buenas, motivantes y estimulantes, habilitan iniciativas, esa es una tarea sumamente importante. Pero también el abuso es muy común en una relación de poder, por dependencia económica o psicológica de la otra persona. La autoridad pasa de ser una necesidad, de coordinar tareas o tomar decisiones, a un ámbito donde se manipula y se busca el dominio.

Jesús también vivió esta autoridad, pero Él no confunde el amor al prójimo con la influencia benéfica que da el poder.

No hacernos cargo de nuestra situación de poder también es peligroso, si los padres somos muy permisivos, estaremos criando hijos tiranos. Ésto se da al no hacernos cargo de nuestro rol de adultos. También es una manipulación de poder. Tenemos un poder, es decir, tenemos la capacidad de habilitar, de propiciar, de beneficiar el camino de libertad de otros, también podemos favorecer caminos que son poco sanos para chicos que van a entrar al mundo y tienen que interactuar en él.

¿Cómo llevamos las relaciones de poder empezando por casa?

¿Cómo se hace para cuidar a las personas que están bajo nuestra responsabilidad sin maltratar?

El amor al prójimo no debe suponerse, hay que trabajarlo. Esto incluye a nuestros hijos. Si están en una situación vulnerable y uno está en una situación mas ventajosa, debe utilizar ese poder para que el otro esté mejor y vuelva a recobrar su altura y no por admiración, idealización y sometimiento seguir creando dependencia y manipulación.

Saber utilizar la relación de poder exige un compromiso más fuerte, y nos lo dice Jesús con el mandamiento de amar al enemigo. Jesús no deja de ejercer un poder, constantemente llama a la confianza y a la fe que debemos tener en él, sin embargo no nos utiliza, se abre de todo tipo de vanidad y de ventaja que pueda sacar con eso, todo Jesús lo dirige hacia el Padre. Debemos acercarnos al Evangelio y buscar este Jesús que nos enseña más con sus ejemplos que con sus palabras. El Evangelio nos exige el trabajo sobre el ego, sobre la vanagloria, para que no nos olvidemos de que el ego no nos lleva a ningún lado. Sin el amor purificado se hacen difíciles los otros tipos de amor.

Las relaciones de poder son sumamente importantes para ayudar a los demás. La humildad nos abre muchas puertas y nos anima a vivir en una dimensión de libertad y de paz. Cuando llevamos estas relaciones desde el amor del evangelio, nos dan la posibilidad de fomentar algo realmente importante. Inspirar confianza estabiliza a la otra persona, hace que el otro se anime porque se siente respetado, animado a descubrir sus propias capacidades. Lograr que el otro tome confianza en si mismo.

No existe vida de convivencia sin poder, alguno tiene el “poder de…” y el otro tiene “poder de…”, es riesgoso pero no hay nada que con amor no pueda construirse.

También, el P. Fernando Cervera, dijo que cuando una persona tiene autoridad moral y puede influenciar sobre otros, es normal que sienta miedo y uno de los peligros en el ejercicio es a veces la mediocridad: mediocrizarse frente a la envidia y el miedo de muchos que se sienten aminorados. Es lo que pasa con los santos, ellos tienen el poder de denunciar que la santidad es posible, entonces dejan en evidencia nuestras mediocridades.