«El texto de hoy nos pone ante una opción clara: o nos sumamos a la mesa de Jesús para ser uno con Él, o nos quedamos afuera, rumiando la queja que divide y entristece el alma». Con esta fuerza, el Padre Javier Soteras nos invita a entrar en el corazón del Evangelio de Juan.
En una nueva edición de «La Catequesis», el Padre Javier Soteras, Director de Radio María Argentina, reflexionó sobre el discurso del Pan de Vida (Juan 6, 44-51). En un mundo donde muchas veces prima la crítica y el «clima tenso», la propuesta de la Radio es volver la mirada a lo esencial: nuestra capacidad de ser alimento para los demás.
Aquí podés ver el video del programa completo junto al Padre Javier Soteras:
El Padre Javier comenzó advirtiendo sobre un mal tan antiguo como la humanidad: la murmuración. «No es una novedad de los tiempos de Jesús; ya aparecía con Moisés y tiene su raíz en aquel susurro de la serpiente al oído de Eva», explicó.
Para el Padre Javier, murmurar es mucho más que un simple comentario; es una actitud que «muestra la hilacha» y genera un ambiente que se puede cortar con un cuchillo. Es, en definitiva, la «anticomunión». Cuando nos dejamos ganar por la envidia o el resentimiento, dejamos de amar el bien y convertimos nuestra lengua en una punta filosa que, aunque parece saciar una adicción momentánea, nos deja el corazón vacío.
Frente a la oscuridad del chisme, el Evangelio nos propone la luminosidad de las «personas pan». El Padre Javier las describió con ternura como aquellas personas «vitamina» que, alimentadas por la Eucaristía, se vuelven ellas mismas alimento para los hermanos.
«No hablamos de personas caviar o personas champagne; hablamos de pan y vino, de ese alimento sencillo que reúne y congrega. Existen millones de personas pan en comedores, merenderos y en redes invisibles de solidaridad».
Estas personas son las que, como la Madre Teresa o el Padre Alberto Hurtado, no pierden el tiempo en conversaciones sin sentido, sino que ponen sus dones al servicio de la misión. Son personas que, en lugar de cerrar el círculo, tienden una mesa amplia donde no sobra nadie.
¿Comulgar o murmurar? ¿Ser pan o ser piedra de discordia? Esa es la pregunta que resuena en esta jornada. El Padre nos recordó que la comunión no es ciega: conoce los defectos propios y ajenos, pero elige apostar por el bien mayor.
Ser una «persona pan» es un llamado a la hospitalidad, a la alegría por el triunfo del hermano y a la construcción de lazos de comunión donde hoy hay división. Es, en definitiva, hacernos uno con Jesús para que nuestra vida también tenga sabor a cielo.
Profundizá esta reflexión Si sentís que necesitás renovar tu compromiso de ser «alimento» en tu familia o en tu trabajo, te invitamos a ver la Catequesis completa. Encontrá en las palabras del Padre Javier una guía para apartarte de lo que divide y abrazar la construcción del Reino desde lo sencillo.