26/02/2026 – Tras la confirmación de la muerte de “El Mencho”, uno de los narcotraficantes más buscados del continente, México atraviesa horas marcadas por la tensión y la incertidumbre ante posibles reacomodamientos dentro del crimen organizado y el impacto social que esta situación genera en distintas regiones del país.
Las imágenes de bloqueos, enfrentamientos y ciudades paralizadas reflejan un clima de preocupación que mantiene en alerta a amplios sectores de la población.
En medio de este escenario complejo, la Iglesia Católica volvió a hacerse presente junto al pueblo, promoviendo mensajes de paz, oración y esperanza frente a una violencia que —como se expresó durante el testimonio difundido en medios— “a veces pareciera que nos deja impotentes” ante el sufrimiento de numerosas comunidades. En ese contexto tomó gran repercusión el gesto del padre Pedro Martínez, quien desde la azotea de su parroquia expuso el Santísimo Sacramento para rezar por la paz y pedir la protección de todo el pueblo mexicano, una imagen que rápidamente se viralizó y fue interpretada como un fuerte signo de acompañamiento espiritual.
El propio sacerdote explicó que la iniciativa surgió en medio de momentos de gran incertidumbre, cuando los bloqueos y hechos violentos dejaron prácticamente aislada a la comunidad. “El pueblo se quedó sin Eucaristía y un pastor que se preocupa por sus ovejas se mueve”, relató, señalando que sintió la necesidad de llevar la bendición de Dios a quienes permanecían encerrados y con miedo. Según contó, al subir al campanario con la custodia —en medio de fuertes vientos y del temor propio de la situación— pensó que debía hacerlo porque “el pueblo necesita de Cristo”.
El padre Martínez reconoció que el momento estuvo atravesado por el miedo, pero también por una profunda convicción espiritual. “Sí daba miedo, pero ya cuando estaba allí arriba me aferré al Señor”, expresó, describiendo la experiencia como un acto de fe realizado “por el pueblo que necesita esperanza”. Incluso afirmó que nunca imaginó la magnitud que alcanzaría el gesto: lo que pensó como una bendición para su comunidad terminó llegando, a través de las redes sociales, “no solamente al pueblo del Salto y Juanacatlán, sino a todo el mundo”.
En su testimonio también destacó que aquella oración fue “un bálsamo para el pueblo”, ya que muchas personas le manifestaron haberse sentido acompañadas en medio del temor generado por la violencia. Aunque la situación comenzó a normalizarse parcialmente, el sacerdote admitió que la población continúa con preocupación, mientras la presencia de fuerzas de seguridad sigue siendo visible en distintas zonas.
Finalmente, el mensaje del padre Pedro Martínez apuntó a sostener la esperanza aun en contextos adversos: invitó a no dejar de orar y recordó que, incluso en medio de la oscuridad, “una luz resplandece, que es la luz de Cristo”. Su gesto, sencillo pero profundamente simbólico, terminó convirtiéndose en una imagen que recorrió el mundo y que volvió a poner de relieve el papel de la fe como refugio espiritual frente a la violencia y la incertidumbre social que hoy atraviesa México.
Se puede acceder a la entrevista completa en el reproductor de videos ubicado bajo el título.