Cantos de post Comunión

viernes, 22 de agosto de 2025

22/08/2025 – Los cantos de post Comunión ocupan un lugar especial dentro de la liturgia, ya que acompañan ese momento íntimo y profundo en el que la comunidad se recoge en oración después de haber recibido el Cuerpo y la Sangre de Cristo. No son simplemente un adorno musical, sino un puente que ayuda a prolongar la experiencia de encuentro con el Señor en el silencio orante del corazón.

En este tiempo litúrgico, los cantos buscan suscitar un clima de acción de gracias, recogimiento y alabanza. Cada melodía y cada letra deben invitar a contemplar el misterio celebrado, favoreciendo una oración serena que brote de lo más profundo. El canto no sustituye la oración personal, sino que la sostiene y la une a la de toda la asamblea, haciendo resonar de manera comunitaria lo que cada creyente experimenta interiormente.

La tradición musical de la Iglesia ofrece un repertorio amplio para este momento: himnos eucarísticos, cantos marianos o melodías meditativas que ayudan a reposar en la presencia de Dios. Lo esencial es que la música elegida respete el clima propio de la liturgia y no interrumpa el silencio sagrado que se vive después de la Comunión, sino que lo acompañe con suavidad y delicadeza.

De este modo, los cantos de post Comunión se convierten en una ayuda para mantener viva la actitud de gratitud y de contemplación. Son un eco de la gracia recibida y un recordatorio de que el Señor permanece en cada corazón. Al dejar que la música nos guíe en este momento, abrimos el alma para que la experiencia eucarística se prolongue más allá de la celebración y se traduzca en vida cotidiana.

Este fue el tema aboradado en el micro «Cánticos de nuestras celebraciones», espacio que llevamos adelante con el Grupo Pueblo de Dios.

Mario Nicolás Romero, Laico del grupo “Pueblo de Dios” y del equipo Diocesano de Pastoral Litúrgica de la Diócesis de Azul sostuvo que «este canto de postcomunión tiene que ser distinto al canto de la procesión de comunión, ¿por qué? Porque el canto de comunión acompaña a la comunidad hacia el altar. Uno tiene hambre de ir a comer el cuerpo y la sangre de Cristo. Por eso ese canto de comunión tenía un ritmo más ágil y más alegre. Ahora, el canto de postcomunión tiene tres características, a mi entender. Tiene que sereno, meditativo y contemplativo. Por eso las sugerencias son que se puede cantar sentado».

Podés ver la entrevista completa en elreproductor de videos ubicado bajo el título.