El lenguaje del corazón y el lenguaje de la razón no siempre dicen lo mismo. Esta tensión que se da en cada uno de nosotros nos lleva a una pregunta fundamental: ¿Quién dirige tus actos, el corazón o la razón? ¿O ambos? ¿Es una cuestión meramente temperamental?: hay personas más “racionales” y otra más “sensibles”. ¿Será acaso cuestión de la educación recibida?: ésta puede ser más intelectual o más afectiva.
La personalidad humana no puede desconocer ambas dimensiones. Dejarse llevar siempre por el corazón y la pasión no es bueno. Regirse sólo por la razón le quita aliciente a la vida, la torna aburrida: no hay sorpresa alguna. ¿Habrá que tener un buen porcentaje de ambas dimensiones?
Concluimos que esta dualidad es una problemática humana, importante de resolver porque la experimentamos día a día.
Los invitarnos a sellar una alianza entre el corazón y la razón y a tratar de resolver estas tensiones para alcanzar el desarrollo armónico de la personalidad.