Del fogón a la pantalla: cómo la IA nos ayuda a contar historias con alma

lunes, 25 de agosto de 2025

25/08/2025 – “No hay nada más poderoso que poder escuchar una historia”, asegura Ezequiel Romano, especialista en tecnología y divulgador de inteligencia artificial. Y con esa frase nos invita a viajar desde los fogones de ayer hasta las pantallas de hoy, donde las historias siguen siendo el alma de lo que somos como humanidad.

En esta nueva entrega del ciclo “Un mundo artificial ¿una sociedad más humana?”, nos encontramos con Ezequiel, quien con un lenguaje simple y cercano nos muestra cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una aliada inesperada a la hora de contar relatos. No se trata solo de pantallas y algoritmos: se trata de rescatar lo más profundo de nuestra tradición humana, la de reunirnos alrededor del fuego —o en este caso, frente a una computadora— para compartir historias que transmiten valores, emociones y aprendizajes.

La entrevista arranca con una imagen entrañable: la fogata que reúne a grandes y chicos, los abuelos que relatan anécdotas, los amigos que se ríen o tocan la guitarra, el calor del encuentro humano. Desde allí, Ezequiel propone pensar que contar historias es algo natural a nuestro cerebro: recordamos mejor aquello que viene en forma de relato que lo que se presenta como datos sueltos. Y entonces aparece la pregunta inevitable: ¿qué lugar tiene hoy la inteligencia artificial en esta misión ancestral de narrar?

El especialista nos presenta Gemini Storybook, una herramienta de Google que permite crear cuentos personalizados con imágenes y narración en cuestión de segundos. A través de ejemplos entrañables —como el cuento que le regaló a su hija Paloma, con personajes nacidos de sus propios dibujos infantiles—, Ezequiel muestra que la IA no reemplaza la creatividad ni el corazón humano, sino que nos da recursos para hacer más vívidas, atractivas y memorables las historias que queremos compartir.

Lo interesante es que este recurso no se limita al mundo familiar o infantil. Puede aplicarse en la educación, en la transmisión de valores dentro de empresas o comunidades, e incluso en la pastoral: imaginar un cuento sobre la vida de un santo, la historia de una parroquia o un relato que fortalezca la memoria de un grupo juvenil. La clave está en ponerle nosotros el alma al mensaje, mientras la técnica nos facilita el camino.

Con frescura y ejemplos prácticos, Ezequiel nos recuerda que Jesús mismo fue el gran comunicador de la historia: alguien que supo transmitir lo esencial en parábolas sencillas y profundas, capaces de quedarse grabadas por siglos. Hoy, la inteligencia artificial puede ayudarnos con la técnica, pero el contenido, la pasión y el alma siguen estando en nuestras manos.

Al final, el mensaje resuena claro: el fuego de ayer y la tecnología de hoy son excusas distintas para lo mismo: mirarnos a los ojos, compartir lo que somos y recordar que seguimos siendo humanos.