Donde hay exigencia no hay amor

lunes, 15 de julio de 2019
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12/07/19- Vivimos aceleradamente. La urgencia y la rapidez gobiernan nuestro obrar e imponen pesadas exigencias externas a las que se suman nuestras propias sobre-exigencias.

Ángela Sannuti es Lic. en psicología, tallerista, divulgadora, investigadora y miembro del consejo de redacción de la Revista Criterio. En este último encuentro dialogamos sobre la exigencia.

¿Qué es la exigencia?

“Es un modo de funcionar en este mundo. La exigencia nos contrae, nos encierra. La insuficiencia e insatisfacción nos acompaña como una sombra hagamos lo que hagamos. Llevamos dentro a un gran dictador que todo el tiempo nos juzga, que no nos acepta tal como somos, que nos dice que siempre tenemos que ser de otra manera. Estamos casi siempre ante un tribunal que nos sentencia. Esta dinámica emocional que la mayoría vive como algo normal y cotidiano, que nos desgasta física y psíquicamente, es lo que se esconde detrás de lo que llamamos exigencia.”

¿Qué pasa cuando te exigen?

Cuando padres , educadores, todo tipo de autoridades te exigen, dicen de forma bienintencionada: “yo te exijo para que logres llegar a una meta. Ahora a que estoy dando más valor ¿a la persona o a la meta?. Si nos sinceramos valoramos más la meta que a la persona. Cuando hay exigencia, es como un misil silencioso que se lanza cargado de expectativas y juicios, conscientes o no, creemos que la persona no vale tal como es; ese es el error. Una de las grandes carencias del ser humano es la falta de valoración, el exterior valora mas lo externo que la persona. Detrás de cada exigencia se esconde una profunda angustia de no valoración.”

Donde hay exigencia no hay amor

“Esta arraigada la creencia de que cuando hay exigencia hay amor. No es así. Donde hay exigencia no hay amor, porque el amor confía , apoya, sosotiene y sabe que todo ser que viene a este mundo está hecho de cualidades y dones que están esperando salir a la luz. La exigencia desconfía, anula, paraliza. Si hay amor hay aceptación, si hay enojo hay exigencia.”

Ángela nos invitó a preguntarnos: ¿Cómo te tratás cuando te equivocás?, ¿Te aceptás?.

Para finalizar la especialista nos regaló un escrito de un gran artista, Charles Chaplin:

Cuando comencé a amarme a mí mismo
comprendí que siempre estoy, en cualquier momento dado,
en el lugar correcto y en el momento preciso.
Y llegué a comprender que todo lo que sucede es lo correcto.
A partir de ese momento pude sentirme en calma.
Hoy yo sé que esto se llama CONFIANZA.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
comprendí cuanto puede ofender a alguien
cuando intento forzar mis deseos en esa persona,
aún cuando sabía que el momento no era el adecuado
y la persona no estaba lista para ello,
aún cuando esta persona fuese Yo misma.
Hoy yo sé que esto se llama RESPETO.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
pude reconocer que el dolor emocional y el duelo
son simplemente advertencias
para que no viva en contra de mi propia verdad.
Hoy yo sé que esto se llama SER AUNTÉNTICO.

Cuando comencé a amarme a mi mismo
dejé de añorar otra vida
y pude ver que todo lo que me rodeaba
era una solicitud para crecer.
Hoy yo sé que esto se llama MADUREZ

Cuando comencé a amarme a mí mismo
dejé de privarme de mi tiempo libre
y paré de bosquejar más proyectos magníficos para el futuro.
Hoy sólo hago lo que me causa diversión y alegría
lo que amo y lo que hace que mi corazón ría,
a mi manera y a mi propio ritmo.
Hoy yo sé que esto se llama HONESTIDAD.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
me escapé de todo lo que no era saludable para mi,
de platos de comida, personas, cosas, situaciones
y de todo lo que me alejara de mi mismo.
Al comienzo lo llamé “egoísmo saludable”,
Pero hoy yo sé que esto se llama AMOR A MI MISMO.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
dejé de querer tener siempre la razón
y de esta forma me he equivocado menos.
Hoy he reconocido que esto se llama HUMILDAD.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
rehusé seguir viviendo en el pasado y a preocuparme por el futuro.
Ahora sólo vivo en este momento cuando TODO ocurre,
Así vivo cada día y esto yo lo llamo CONCIENCIA.

Cuando comencé a amarme a mí mismo
Reconocí que mi pensamiento puede hacerme miserable y enfermarme.
Cuando solicité las fuerzas de mi corazón,
mi mente consiguió un importante aliado.
Hoy Yo le llamo a esta conexión SABIDURÍA INTUITIVA.

No necesitamos temerle a más discusiones,
conflictos y problemas con nosotros mismos y con otros
ya que aún las estrellas a veces chocan entre sí
y crean nuevos mundos.
Hoy yo sé que esto es ESTA VIDA .