Después de haber recorrido el camino del pecado y la misericordia, de haber contemplado la vida, la pasión y la resurrección de Cristo, san Ignacio propone una última instancia: la Contemplación para alcanzar amor.
No es un agregado ni una conclusión decorativa. Es la síntesis. El corazón mismo de todo lo vivido.
No se trata de pensar más, ni de entender mejor, sino de algo más profundo: aprender a amar y responder al amor recibido.
Como señala la tradición ignaciana, aquí ya no se trata tanto de discernir, sino de responder. Porque quien ha sido amado, no puede quedar igual.
VER MATERIAL DE ORACIÓN DÍA 30
Oración de San Ignacio
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.
En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma. (link a la categoría)