Ejercicios Espirituales 2026

miércoles, 18 de febrero de 2026

Te invitamos a vivir los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, en tu vida diaria.

Este camino espiritual nos motiva a “buscar y hallar la voluntad de Dios”

¿Cómo se hacen los ejercicios espirituales en la vida cotidiana?

De lunes a viernes, vamos a compartiendo el ejercicio que consta de 2 partes:

1) Materia de oración: es la explicación del ejercicio espiritual del día por parte del P. Javier Soteras, director de Radio María Argentina.

2) Momento de la oración personal. La riqueza del ejercicio está en este espacio de oración.

San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, gran santo y conocedor del corazón de los hombres, nos propone una experiencia de conocimiento interior que invita a discernir en nuestra interioridad qué cosas que vienen de Dios y cuáles no.

Esta propuesta te puede ayudar a profundizar en algunas preguntas como: ¿Qué quiero yo de mi vida? ¿Qué es lo que deseo y anhelo? ¿Qué quiero Dios de mí?, ¿Cuál es el proyecto para mi vida?

Algunas recomendaciones para los Ejercicios en la vida cotidiana:

  • Lo primero pedir la gracia para hacerlos al modo como Ignacio lo proponía a los laicos que no podían retirarse un mes para hacerlos.
  • Elegir un momento del día para ejercitarse/oración. Con media hora, sería suficiente. Tal vez algunos necesitan más tiempo.
  • Hay que distinguir entre el momento de la preparación y el de la oración propiamente dicha.
  • Una vez terminada la oración, me tomo cinco minutos y luego escribo en mi cuaderno de Ejercicios lo que paso en la oración: donde sentí gozo, donde me distraje, que me hizo pensar. Es una manera de distinguir las mociones.
  • Importante: si tenés algún sacerdote o religiosa/o amigo, o alguien que te acompañe pastoralmente, comentale de la propuesta para que te pueda acompañar. Si te animás, acercate a tu parroquia. Es importante que durante estos días tenga alguien que pueda escucharte.

VER MATERIAL DE ORACIÓN DÍA 1

Oración de San Ignacio

Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.