Estamos en el cuarto día de los ejercicios y nos invitan a poner nuestra mirada en la misericordia de Dios. Es necesario reparar en este tiempo y creemos que junto a Ignacio verdaderamente el instrumento de reparación y de reforma tiene nombre y apellido: misericordia de Dios.
El pecado como fuerza de iniquidad es la negación de Dios. Pero para reconocer nuestro pecado necesitamos experimentar la luz, la ternura, el amor entrañable, sin prejuicios, de la misericordia de Dios.
El Padre nos ama inmensamente, tiene entrañas de misericordia y quiere salirnos al encuentro en esta ejercitación.
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Oración de San Ignacio
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.
En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma.