Seguimos avanzando en la Segunda Semana de los Ejercicios de San Ignacio. La gracia permanece clara y ardiente: Conocimiento interno del Señor, que por mí se ha hecho hombre, para que más lo ame y lo siga.
Hoy vamos a Belén. No como turistas del misterio. Vamos como contemplativos dispuestos a ser sorprendidos por el amor de Dios en el misterio de su nacimiento como hombre . Vamos a entrar en el nacimiento del Señor con los ojos del corazón.
¿Qué significa aquí pedir conocimiento interno? No es estudiar la geografía de Belén. Es entrar en el misterio. Conocer internamente significa: Sentir la pobreza elegida. Asombrarse ante la humildad. Dejarse tocar por la pequeñez de Dios. Ignacio añade que contemplemos cómo los ángeles adoran. “Adórenle todos los ángeles de Dios” (Heb 1,6). Si los ejércitos celestiales se inclinan, ¿cómo no inclinarme yo?
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Oración de San Ignacio
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.
En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma