El sacerdocio ministerial como don de Dios

sábado, 8 de abril de 2023
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08/04/2023 – El padre Javier Verdenelli, párroco de las comunidades María Reina y Preciosísima Sangre de la ciudad de Córdoba y asesor de la comisión arquidiocesana de Liturgia de la comunidad mediterránea, se refirió al sacerdocio ministerial como don. Tras explicar cuál es el vínculo entre Jueves Santo y la institución del sacerdocio, diferenció el bautismal del ministerial. “Somos pastores, ministros de la Palabra de Dios y quienes administramos los sacramentos”, definió Javier. También presentó ejemplos de santidad de sacerdote en Córdoba y Argentina, mencionando al Cura Brochero, a Angelelli, a Esquiú y a Eduardo Pironio. “No olvidemos que hay distintos carismas sacerdotales, como los que pertenecen a las congregaciones, o los que somos del clero, que generalmente estamos acompañando a las comunidades parroquiales”, aseveró el padre Verdenelli.

Por otra parte, el sacerdote cordobés hizo referencia al discurso del papa Francisco en el simposio sobre el sacerdocio que se realizó en Roma en febrero del año pasado: “El Santo Padre habló de cuatro cercanías que tenemos que tener para reavivar el don y la fecundidad del ministerio sacerdotal. La primera es la cercanía a Dios. Un sacerdote es invitado ante todo a cultivar esta cercanía, esta intimidad con Dios, y de esta relación podrá obtener todas las fuerzas necesarias para su ministerio. La relación con Dios es el injerto que nos mantiene dentro de un vínculo de fecundidad.”.

“En cuanto a la cercanía al obispo hay que decir que esta segunda cercanía durante mucho tiempo sólo se leía en forma unilateral. La obediencia no es un atributo disciplinar sino la característica más fuerte de los vínculos que nos unen en comunión. Obedecer, en este caso al obispo, significa aprender a escuchar y recordar que nadie puede pretender ser el poseedor de la voluntad de Dios, y que ésta sólo puede entenderse a través del discernimiento. La obediencia, por tanto, es escuchar la voluntad de Dios, que se discierne precisamente en un vínculo. Esta actitud de escucha permite madurar la idea de que cada uno no es el principio y fundamento de la vida, sino que necesariamente debe confrontarse con otros”, sostuvo el padre Javier.

“También el papa nos habla de cercanía que tenemos que tener entre los sacerdotes. Es precisamente a partir de la comunión con el obispo que se abre la tercera cercanía, que es la de la fraternidad. Jesús se manifiesta allí donde hay hermanos dispuestos a amarse. La fraternidad es escoger deliberadamente, ser santos con los demás y no en soledad, santo junto con los demás. Las características de la fraternidad son las del amor. Y por último, la cercanía al pueblo, que es una gracia. El lugar de todo sacerdote está en medio de la gente. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo su amor que nos dignifica y nos sostiene, pero allí mismo, si no somos ciegos, empezamos a percibir que esa mirada de Jesús se amplía y se dirige llena de cariño y de ardor hacia todo su pueblo fiel. Así redescubrimos que Él nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado”, indicó.