140 años abrazando a la humanidad: las Hermanas Dominicas de San José celebran su historia y su misión

viernes, 20 de febrero de 2026

19/02/2026 – El 2026 es un año muy especial para la Congregación de las Hermanas Dominicas de San José. Fundada en octubre de 1886 en la ciudad de Córdoba, la congregación cumple 140 años de vida apostólica, marcada por la educación, la misión y el abrazo compasivo a los más vulnerables.

En «Estamos en red», Hermana Graciela y Madre Sonia compartieron la alegría de este aniversario y recorrieron los orígenes, el presente y los desafíos de una obra que nació en el corazón de la Iglesia cordobesa.

Un fundador con mirada profética: Fray Reginaldo Toro

La historia comienza frente a la iglesia de los dominicos en pelno centro de la ciudad de Córdoba. Hace 140 años, los frailes de la Orden percibían los profundos cambios sociales y culturales que atravesaban el país. En tiempos de las leyes de educación laica impulsadas por la Generación del ’80, crecía la necesidad de espacios donde se impartiera formación cristiana.

Fue entonces cuando Reginaldo Toro, fraile dominico -luego obispo de Córdoba- decidió dar un paso audaz: fundar una congregación femenina, cordobesa, con espíritu dominico, capaz de responder a las necesidades del mundo desde la educación y la evangelización.

Fue amigo y contemporáneo de figuras como San José Gabriel del Rosario Brochero y promovió iniciativas clave para la vida eclesial y cultural, como el diario Los Principios.

Comunicador incansable, escritor prolífico y pastor cercano, Reginaldo vivió -según destacan las hermanas- las virtudes cristianas de manera heroica. Hoy su causa de canonización está en proceso de inicio formal.

Un dato poco conocido es que la congregación nació también gracias al compromiso de laicos. El fundador convocó al matrimonio de educadores, quienes colaboraron en la formación de las primeras jóvenes con inquietudes vocacionales. Ellos donaron además la casa que se convertiría en la Casa Madre, en Córdoba. Desde allí comenzó una historia que, paso a paso, se fue expandiendo.

Bajo el amparo de San José

El nombre de la congregación no es casual. Reginaldo Toro, cuyo nombre de pila era Ángel José, tenía una profunda devoción a San José. Quiso que la fundación fuera un gesto de agradecimiento por la misión silenciosa y fiel del custodio de Jesús y María.

Esa espiritualidad —marcada por la paternidad, el servicio discreto y la fortaleza— atraviesa hasta hoy todas las obras de las Hermanas Dominicas de San José.

La impronta educativa fue central desde el inicio. “Formar el corazón y la inteligencia”, repiten las hermanas, especialmente en favor de niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad. En cada lugar donde se encuentran la educación y la protección de la niñez son ejes fundamentales.

“140 años llamadas a abrazar”

El abrazo —explican— nace de la compasión de Cristo y de la contemplación del Crucificado, tan propia de la espiritualidad dominicana. Es un abrazo a la humanidad doliente, una invitación a no permanecer indiferentes ante el sufrimiento.

Entre las actividades previstas para este año jubilar se destacan:

  • Misiones en una comunidad periférica de la diócesis de [«city»,»La Rioja»,»La Rioja, Argentina»] durante el Triduo Pascual.
  • Una segunda misión en octubre, junto a jóvenes y laicos que comparten el carisma.
  • Un encuentro en Córdoba para que los laicos conozcan de cerca la historia, el museo y los lugares vinculados al padre Reginaldo.
  • La celebración central el 9 de octubre, fecha fundacional.

A 140 años de aquel comienzo, las Hermanas Dominicas de San José celebran con gratitud y renovado impulso misionero. Su historia -tejida de educación, servicio, contemplación y compromiso- continúa abierta: “Queremos celebrar y agradecer , pero también ponernos en camino, abrazar y dejarnos abrazar por las realidades que hoy nos desafían”.