02/02/2026 – En un nuevo «Reflexiones para la Semana» nos acompañó el padre Federico Muchiut, vicario de la Parroquia Inmaculada Concepción, en Villa Ocampo, Santa Fe. En esta ocasión, a partir de la canción «Que no se ve» de Teresa Parodi, nos invitó a revisar cómo está la propia mirada, reflejo de nuestro interior.
Desde el comienzo, el padre animó a redescubrir la poesía escondida en lo cotidiano y a revisar cómo estamos mirando la realidad. “Dios nos ha regalado nuestros sentidos para a través de ellos entrar en contacto con todo cuanto existe, con los hermanos, con la creación y también con Dios mismo”, expresó, subrayando que sin los sentidos no sería posible iniciar un verdadero conocimiento.
A partir de la letra de la canción, el padre Federico señaló cómo muchas veces el apuro, la superficialidad o el desasosiego enturbian la mirada y nos hacen perder de vista lo esencial. “La mirada de cada uno de nosotros nos habla del corazón”, afirmó, retomando la sabiduría popular que dice que los ojos son la ventana del alma. En ese sentido, invitó a preguntarnos qué estamos dejando de ver por vivir acelerados o distraídos.
La reflexión también se apoyó en el Evangelio, donde Jesús aparece como alguien que sabe mirar profundamente: mirar con amor, con compasión y con verdad. Recordó, por ejemplo, que al joven rico “lo miró con amor” y que supo ver el dolor de la viuda de Naím antes de obrar. “Nosotros los cristianos no queremos tener una mirada superficial ni altanera, queremos tener la mirada de Dios, la mirada de Jesús”, afirmó.
En un tiempo marcado por las pantallas y la virtualidad, el padre destacó la necesidad de recuperar una mirada contemplativa, capaz de descubrir el milagro en lo simple: en un gesto, en una presencia, en lo que sucede cada día. También subrayó la importancia de esta mirada para la vida pastoral, ya que el anuncio del Evangelio nace de saber leer la realidad concreta de las personas y de las comunidades.
Así, el padre Federico motivó a preguntarnos «¿Cómo está nuestra mirada?» y pedirle al Señor una mirada nueva, distinta y evangélica, capaz de engendrar esperanza. Una mirada que, como canta Teresa Parodi, permita volver a nacer cada mañana y cantar a la vida, incluso en medio de las dificultades.
Para escuchar la reflexión completa accedé al video del inicio