Claves espirituales para el 2026: gratitud, esperanza y entrega diaria a Dios

martes, 6 de enero de 2026

06/01/2026 – En un nuevo «Reflexiones para la Semana» nos acompañó la hermana María José Ramírez, del Instituto de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Desde la misión en Benín, África, en el inicio de un nuevo año, nos invitó a detenernos, mirar el camino que comienza y animarnos a recorrerlo juntos desde la fe.

No se trata de propuestas complejas ni de metas inalcanzables, sino de actitudes sencillas y profundas que pueden transformar la vida cotidiana. Desde su experiencia de oración y misión, la hermana propone tres claves para caminar este tiempo: la gratitud, la esperanza y la consagración diaria a Dios.

El primer paso es cultivar un corazón agradecido. La gratitud, explica, no surge de manera automática, sino que requiere un ejercicio cotidiano de atención y de memoria. Descubrir los beneficios y bendiciones que Dios regala cada día cambia la manera de mirar la realidad y abre a una actitud más optimista frente a la vida. «La gratitud es una virtud y un deber que nunca debemos permitir dejar de lado, siendo agradecidos con todos y principalmente con Dios”, recuerda. Agradecer por lo vivido, al comenzar o al cerrar la jornada, permite reconocer que siempre hay motivos para dar gracias, incluso en medio de las dificultades.

La segunda clave es vivir desde la esperanza. En un mundo marcado muchas veces por el pesimismo y el desaliento, la hermana María José subraya la importancia de confiar en la providencia de Dios y de transmitir esa esperanza a los demás con el propio testimonio. No se trata solo de palabras, sino de una actitud interior que se expresa en gestos concretos. “Debemos dar razones de nuestra esperanza”, recuerda, retomando la enseñanza de la fe cristiana y animando a ser presencia de aliento para quienes nos rodean.

Finalmente, propone consagrar a Dios cada día. Poner la vida en sus manos, renovar la confianza y recomenzar una y otra vez forma parte de un camino espiritual sencillo y perseverante. “Si consagro a Dios cada día de este nuevo año, en sus manos está puesta mi confianza, mi esperanza y cada jornada”, afirma. La oración cotidiana, el examen del día y el deseo de vivir con mayor caridad se convierten así en pequeños pasos que renuevan el corazón y ayudan a caminar el año con sentido, fe y esperanza compartida.

Para escuchar la reflexión completa accedé al video del inicio