Desde la cima del Aconcagua: el mensaje de paz de un grupo de veteranos de Malvinas

viernes, 30 de enero de 2026

30/01/2026 – La cumbre del cerro Aconcagua, la montaña más alta de Sudamérica, fue escenario de una experiencia profundamente simbólica: una expedición por la paz protagonizada por veteranos de la Guerra de Malvinas. Entre ellos, Ricardo Ezequiel González, excombatiente argentino, logró alcanzar la cumbre junto a su hijo, en un gesto cargado de memoria, humanidad y reconciliación.

El proyecto nació a comienzos del año pasado como una iniciativa impulsada por un pequeño grupo de personas. Ricardo se sumó cuando la propuesta ya estaba avanzada, pero desde el primer momento sintió que debía ser parte. “Aportar un granito de arena para la paz en el mundo me pareció lo máximo”, expresó, sintetizando el espíritu que guió toda la travesía.

La expedición reunió a veteranos argentinos y británicos, quienes compartieron días de ascenso, refugios, charlas y silencios en la montaña. El objetivo no era deportivo, sino profundamente humano: reencontrarse desde otro lugar, lejos del rencor. Como señaló Ricardo, “la guerra ya hace más de 40 años que pasó y no se puede vivir con rencores”. En ese camino, hubo encuentros tan inesperados como conmovedores, incluso con un exsoldado británico con quien había combatido en Darwin y Pradera del Ganso en 1982.

El ascenso comenzó formalmente el 7 de enero y exigió una gran preparación física y mental, especialmente considerando que los participantes tenían entre 65 y 75 años. Las dificultades propias de la altura y el desgaste físico hicieron que muchos no pudieran continuar. Finalmente, Ricardo fue el único veterano en alcanzar la cumbre el 20 de enero, acompañado por su hijo Ezequiel, quien fue un sostén clave durante todo el recorrido.

Ese momento fue vivido como una experiencia única. “Fue una satisfacción inmensa, y más en este caso particular, acompañado de mi hijo y con esta idea tan linda de aportar un mínimo granito de arena por la paz del mundo”, relató. Más allá del logro personal, la imagen de las banderas flameando en el descenso y el recibimiento de otros montañistas sellaron una travesía que dejó un mensaje claro: la paz debe primar por sobre todas las cosas.

En su testimonio, Ricardo también fue claro y firme al referirse a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, un punto que consideró incuestionable. Aclaró que el espíritu de paz de la expedición no implica renunciar al reclamo histórico del país, sino todo lo contrario: sostenerlo por los caminos que evitan el sufrimiento. Expresó su convicción de que las islas “nos pertenecen por historia y por posición geográfica” y remarcó que volverán a ser argentinas, no por medio de una guerra, sino a través de la vía diplomática. Ricardo afirmó confiar plenamente en que ese día llegará, quizás no para su generación, pero sí para las futuras, y subrayó que defender la soberanía no es incompatible con dejar atrás el odio y el rencor que dejó la guerra, porque “la paz es lo que debe primar sobre todas las cosas”.

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