El Ceibo: símbolo, leyenda y naturaleza de la Argentina

lunes, 5 de enero de 2026

05/01/2026 – En el quinto encuentro de «Plantas de Mi Patria», el Ingeniero Agrónomo y Docente Antonio Russo nos brindó detalles sobre la Erythrina crista-galli o, conocido por su nombre vulgar, El Ceibo. Popular por ser el árbol que da origen a la flor nacional de Argentina, se destaca además por sus funcionalidades en la ornamentación y las propiedades de su corteza, útil para la manufactura de distintos productos.

El ceibo, con su rojo intenso y su presencia inconfundible, ocupa un lugar central en el paisaje y en la identidad natural de la Argentina. Flor nacional desde 1942, esta especie nativa del norte y el este del país es mucho más que un símbolo: es un árbol cargado de historia, saberes populares y funciones ecológicas que lo convierten en un verdadero patrimonio vivo.

Dicho color, que permite reconocer al ceibo a la distancia, es una de sus mayores virtudes ornamentales. A diferencia de otras especies, su floración comienza temprano, en septiembre, y se extiende durante gran parte de la primavera y el verano, permaneciendo en las ramas sin caer rápidamente al suelo.

Desde el punto de vista botánico, el ceibo pertenece a la familia de las leguminosas. Sus flores presentan la estructura típica de este grupo, con un “capuchón” que protege los órganos reproductivos y se abre de forma brusca para facilitar la autopolinización. Su nombre científico, Erythrina crista-galli, remite tanto a su color como a su forma: eritros significa rojo en griego, y crista-galli alude a la semejanza con la cresta de un gallo.

Originario de humedales, esteros y riberas de ríos, el ceibo está adaptado a suelos con anegamientos temporarios y también tolera heladas moderadas. Sin embargo, requiere una ubicación cuidada cuando se lo planta fuera de su ambiente natural. “Es una planta típica de humedales, soporta anegamiento y heladas, pero sus ramas tiernas se hielan con facilidad en invierno”, por lo que conviene protegerla del viento sur y ubicarla en zonas bien asoleadas, explicó Antonio.

El ceibo también cumple un rol ecológico fundamental: atrae aves, insectos y conforma un microecosistema propio. Aunque no es especialmente nectarífero, ofrece refugio y alimento indirecto a muchas especies. Además, su madera blanda y liviana ha sido históricamente utilizada para fabricar bombos legüeros, uniendo naturaleza y cultura popular. En ese sentido, Antionio recordó que “toda la caja central del bombo está hecha con un solo tronco de ceibo”, destacando prácticas actuales de cultivo responsable que evitan la extracción de bosques nativos.

Con su belleza, su historia y su profunda raíz cultural, el ceibo sigue siendo una invitación a conocer, valorar y cuidar lo propio.

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