San Nicolás, la Ciudad de María: fe, peregrinación y encuentro

martes, 17 de febrero de 2026

17/02/2026 – San Nicolás de los Arroyos, en el extremo norte de la provincia de Buenos Aires y a orillas del Río Paraná, se ha convertido con el paso de los años en un punto de referencia para la fe de miles de argentinos. Conocida hoy como la “Ciudad de María”, esta localidad alberga el Santuario de María del Rosario de San Nicolás, un lugar que —según se afirma— recibe cada año a más de un millón de peregrinos que llegan movilizados por la devoción y el deseo de encontrarse en la casa de la Virgen.

El rector del santuario, el padre Gustavo Salse, explica que la historia de este espacio está profundamente ligada al llamado mariano que comenzó en 1983. A partir de ese acontecimiento, y tras el discernimiento de la Iglesia, se inició un camino que llevó a la inauguración de la primera parte del templo en 1989. “El santuario no es más que expresión de lo que el pueblo de Dios desde ese ’83 fue haciendo”, resume, subrayando el rol central de los fieles en la construcción material y espiritual del lugar.

Hoy, aunque gran parte del templo se encuentra habilitado, las obras continúan. Nuevas etapas de terminación interior, iluminación y sonido forman parte de un proyecto que sigue creciendo junto con la presencia constante de peregrinos. Al ingresar, la mirada se dirige inevitablemente hacia el camarín de la Virgen. Allí se resguarda la imagen histórica llegada en 1884, mientras que en procesiones y celebraciones se utiliza una réplica, preservando así el original.

Para el padre Salse, el dinamismo del santuario se refleja también en el perfil de quienes lo visitan. “Lo carismático que se está dando ahora es que vienen muchas familias”, señala. Familias enteras, grupos parroquiales, movimientos y diócesis completas peregrinan durante todo el año, especialmente en septiembre, mes de la gran fiesta.

La experiencia de los fieles suele estar marcada por una profunda transformación interior. “La Virgen es la que llama”, afirma el padre. Muchos llegan con intenciones, dolores o búsquedas, y encuentran allí un espacio de reconciliación, oración y Eucaristía. No es casual, entonces, que uno de los signos más visibles sea la concurrencia al sacramento de la reconciliación.

En San Nicolás, María es percibida ante todo como madre. Una madre en camino, cercana, que convoca, abraza y renueva la esperanza de quienes cruzan las puertas de su santuario.

Para escuchar la nota completa accedé al video del inicio