Santuario de la Reducción: 102 años de gracia, peregrinación y piedad popular en Tucumán

jueves, 5 de marzo de 2026

04/03/2026 – En la localidad de Reducción, a 25 kilómetros al sur de San Miguel de Tucumán y muy cerca de Lules, se alza el Santuario Arquidiocesano Nuestra Señora del Valle de la Reducción, corazón espiritual de un pueblo pequeño que vive en torno a la presencia de María. Federico Díaz Galván, servidor del Santuario, nos abrió las puertas con la calidez que caracteriza a estos lugares de fe.

La historia se remonta al 26 de noviembre de 1923. En medio de una tormenta, un joven sordo mudo llamado Luis Delgado vio descender una luz en los pies del cerro, a tres kilómetros del pueblo. Allí fue hallada una pequeña imagen de la Virgen del Valle, la misma que hoy se venera. “Es la misma imagen, la imagen original, sagrada, bendita de nuestra Madre, la que está en el Santuario”, afirma Federico. La imagen, de rasgos morenos suaves y particulares, expresa también la identidad de la tierra, marcada por la herencia jesuítica y la presencia de los pueblos originarios lule.

Tras permanecer dos años en una casa de familia, se construyó un primer templo que pronto quedó pequeño ante la creciente devoción. El actual santuario, que cumple 60 años desde el traslado de la imagen, recibe entre 100 y 150 mil peregrinos cada año. El 8 de diciembre es la fiesta principal, aunque también el 26 de noviembre convoca a la comunidad por el aniversario del hallazgo.

Uno de los gestos más conmovedores es el de “tomar gracia”, acercarse a tocar la imagen con fe sencilla. “Son expresiones de piedad popular… filas interminables para encontrarse con la Virgen”, explica Federico. En Reducción, todo el pueblo sirve: desde quienes organizan la logística hasta las mamás y abuelas que esperan con mate cocido y pan casero. Así, en la pequeñez de este rincón tucumano, María sigue abrazando a sus hijos y conduciéndolos hacia Jesús.

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