05/01/2026 – Una historia que invita a dar gracias a la vida y a repensar la adopción en la Argentina es la de Matías Joaquín Peralta Proske, autor del libro «Soy el Matías: Ni víctima ni premio consuelo«, presentado en 2024. A través de su testimonio, Matías pone en palabras una infancia marcada por el dolor, la institucionalización y la espera, pero también por la resiliencia y la posibilidad de transformar la propia historia. Su relato se ha convertido en una herramienta fundamental para promover la conciencia sobre la adopción, especialmente de niños y adolescentes mayores.
Matías vivió sus primeros años con su familia de origen, atravesando situaciones de violencia. A los cinco años fue separado de ese entorno y pasó seis años institucionalizado en la Casa Cuna de Santa Fe. Allí, si bien tuvo cubiertas sus necesidades básicas, careció de algo esencial: un referente afectivo. “Los chicos que están institucionalizados no tienen individualidad, no tienen algo propio ni alguien que les dé amor”, explica Erika Pasero Proske, quien más tarde se convertiría en su mamá por adopción.
Erika conoció a Matías cuando él tenía nueve años, de manera inesperada, durante una visita solidaria. A partir de ese encuentro comenzó un proceso largo y complejo que culminó con la adopción plena cuando Matías tenía catorce. “Yo lo vi y me enamoré, fue amor a primera vista, no lo puedo explicar de forma racional”, comparte Erika, quien destaca que ese sentimiento no siempre es inmediato y que la adopción necesita ser desromantizada para acompañar mejor a las familias.
Hoy, Matías tiene 24 años, estudia, trabaja en un hogar acompañando a otros chicos institucionalizados y participa activamente en charlas y talleres en todo el país. El libro surgió de su deseo de ayudar a otros jóvenes a no sentir vergüenza de su historia. “No somos lo que nos pasó, somos lo que hacemos con lo que nos pasó”, afirma Erika, sintetizando el corazón del mensaje que transmiten juntos.
Desde hace un año, madre e hijo recorren el país promoviendo la adopción de niños grandes y derribando mitos profundamente instalados. Con su testimonio, invitan a animarse, a informarse y a comprender que la familia se construye con amor. “Los vínculos no son de sangre, los vínculos siempre son de amor”, concluye Erika, dejando una huella de esperanza para quienes sueñan con dar y recibir una oportunidad.
Para seguir la tarea de difusión de Matías y su mamá está disponible la página de Instagram: @soyelmatiasok
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