Tras las huellas del Beato Fray Mamerto Esquiú

martes, 24 de febrero de 2026

23/02/2026- En el marco del bicentenario del nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, el padre Marcelo Amaya, párroco de San José en Piedra Blanca, compartió un profundo recorrido por los lugares que marcaron la vida del fraile catamarqueño y reflexionó sobre el significado de su legado en este tiempo.

Para el p. Marcelo, llegar a esta parroquia en un año tan especial no fue casualidad, sino una gracia y un compromiso. “Es un llamado hermoso”, expresó, al referirse a la misión de custodiar y difundir la espiritualidad de quien fuera un humilde franciscano, apasionado por Jesús y servidor incansable de la unidad nacional.

La casa natal, memoria viva de un pueblo

El recorrido comienza en la casa natal del Beato, hoy convertida en museo y protegida por una estructura construida en 1947 para preservar sus paredes originales de adobe. Allí nació, el 11 de mayo de 1826, quien sería una de las figuras más influyentes del siglo XIX argentino.

La vivienda, sencilla y austera, refleja el estilo constructivo de la época y conserva objetos y recuerdos familiares. En ese mismo ámbito, el pequeño Mamerto recibió las “aguas del socorro” debido a su frágil salud, y tiempo después fue bautizado en la antigua iglesia del Señor de los Milagros, templo de 1790 que aún se mantiene en pie.

Desde niño mostró un profundo amor por el hábito franciscano. A los cinco años, por una promesa de su madre a San Francisco de Asís, fue revestido con el sayal que prácticamente no abandonaría en toda su vida. Ese gesto marcó el camino de quien más tarde ingresaría a la Orden Franciscana y desarrollaría una sólida formación filosófica y teológica en Catamarca.

Su célebre “Sermón de la Constitución” lo proyectó como una figura clave en la construcción institucional del país. Sin buscar honores, rechazó incluso el arzobispado de Buenos Aires y aceptó ser obispo de Córdoba solo por obediencia al Papa. Su episcopado fue breve pero intenso: en apenas dos años y medio recorrió incansablemente su diócesis, promoviendo la unidad y el compromiso social.

Beatificado en 2021, el Beato Mamerto Esquiú ya era considerado santo por el pueblo mucho antes del reconocimiento oficial. Su lema actual lo define con claridad: “Apóstol y ciudadano, servidor de la unidad”.

En este año jubilar, dos fechas concentrarán las celebraciones principales: el 11 de mayo, con una misa central por los 200 años de su nacimiento, y el 9 de julio, en memoria del histórico sermón, con un acto de carácter más cívico.

Dos momentos para redescubrir a un hombre profundamente argentino, enamorado de su tierra y comprometido con una nación reconciliada y fraterna.