“Un religioso pacificador”: la vigencia del mensaje del beato Mamerto Esquiú

miércoles, 4 de marzo de 2026

04/03/2026 – En el marco de los 200 años del nacimiento del beato Mamerto Esquiú, la figura del fraile franciscano vuelve a iluminar la vida de la Iglesia y del país. En diálogo con Fray Pablo Reartes, coordinador de la Comisión Procanonización del beato y autor de varias publicaciones sobre su vida, repasamos los rasgos que caracterizaron el pensamiento y la espiritualidad del fraile catamarqueño.

Entre sus publicaciones, Fray Pablo Reartes es el autor de «Beato Mamerto Esquiú, un catamarqueño a los altares«, un libro que tiene su origen en su experiencia personal y en una promesa. “Mientras vivía en Buenos Aires, en la Basílica San Francisco, hice una promesa al beato y a la Virgen del Valle que, si iba a Catamarca a vivir, iba a escribir este libro”, recordó. Aquella decisión encontró en el tiempo de pandemia una oportunidad providencial: dedicación diaria, borradores, reescrituras y un profundo trabajo de investigación dieron forma a un texto que, como él mismo expresó, es también “un agradecimiento al beato”.

Pero más allá del libro, Fray Pablo subrayó la vigencia del mensaje de Esquiú, especialmente en tiempos de división. Destacó que, además de su conocida actuación pública y su rol como orador de la Constitución de 1853, fue ante todo “un hombre, un fraile, un religioso pacificador que buscó a través de la obediencia a la Constitución de 1853 apaciguar los ánimos en un ambiente en que los hermanos estaban en guerra”. Su figura, afirmó, es hoy ejemplo de diálogo y reconciliación para la Argentina.

Reartes también puso el acento en la vida interior del beato. Sus escritos personales, recopilados y publicados a comienzos del siglo XX, revelan un itinerario espiritual marcado por la humildad, la penitencia y una profunda confianza en Dios. Allí aparece su lucha cotidiana por la santidad y su amor a Jesucristo. En una de sus expresiones más elocuentes, Esquiú afirmaba: “Este hábito para mí es mi gala y mi gloria”, reflejando su identidad franciscana asumida desde la infancia.

Fray Pablo destacó además su cercanía a los pobres, su sencillez como obispo de Córdoba y su intensa vida de oración. “Los escritos demuestran esto”, señaló, remarcando que en sus diarios se descubre no sólo al prócer, sino al creyente que buscaba cada día configurarse con Cristo.

A pocos años de su beatificación en 2021, la devoción al beato continúa creciendo dentro y fuera del país. Su testimonio de paz, humildad y entrega sigue siendo una invitación concreta a vivir el Evangelio en medio de la realidad actual.

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