La Esperanza: tu ancla en la tormenta para seguir adelante

martes, 29 de julio de 2025

29/07/2025 – «Es la virtud de la paciencia que nos permite superar las adversidades y también la desesperanza contemporánea. Pero no llega sino de la mano de la esperanza arraigada en el amor.» ¿Alguna vez sentiste que las dificultades te superan y que la desesperanza te invade? ¿Cómo encontrar la fortaleza para seguir adelante en un mundo que a veces parece desmoronarse? En el ciclo «Peregrinos de esperanza», nuestra querida Hermana Marta Irigoy, consagrada y profunda reflexiva, nos invita a un viaje espiritual para descubrir cómo podemos «caminar anclados en la esperanza».

En esta emotiva entrega, la Hermana Marta nos desvela el significado de estar «anclados en la esperanza», una imagen potente que, lejos de implicar inmovilidad, nos habla de estabilidad y certeza en medio de las tempestades de la vida. Citando al Papa Francisco y su bula para la celebración del Jubileo, nos explica que la esperanza, junto con la fe y la caridad, conforma el tríptico de virtudes teologales que le dan sentido y dirección a nuestra existencia cristiana.

La Hermana Marta nos anima a «alegrarnos en la esperanza», no como una resignación pasiva, sino como una certeza arraigada en nuestra propia experiencia de Dios, en las huellas que Él ha dejado en nuestra historia personal. En un tiempo donde las malas noticias parecen abundar, nos llama a «sobreabundar la esperanza» para testimoniar de manera creíble y atractiva la fe y el amor que llevamos en el corazón. ¿Cómo lo hacemos? A través de gestos cotidianos de caridad: una sonrisa, un gesto de amistad, una escucha sincera, un servicio gratuito. Estos pequeños actos, nos asegura, se convierten en semillas fecundas de esperanza para quien los recibe, abriendo ventanas de luz en los momentos de mayor necesidad.

El fundamento de nuestra esperanza, nos recuerda la Hermana Marta, está en la Sagrada Escritura, que compara la esperanza con un ancla del alma, sólida y firme, que nos mantiene seguros incluso en las aguas agitadas de la vida. Vivir anclados en la esperanza significa vivir centrados en el corazón de Jesús, con la certeza de su amor que siempre nos espera y nos sostiene.

También se aborda la vocación de ser anunciadores del mensaje de Jesús, misioneros de la esperanza que brota de un corazón centrado en Él. Jesús no impone, sino que invita y devuelve a cada persona la capacidad y las ganas de caminar, de hacer su propio camino, único y personal, lleno de desiertos y praderas, de partidas y llegadas. La Hermana Marta trae a colación la figura de Abraham, nuestro padre en la fe y la esperanza, quien partió sin saber a dónde iba, guiado solo por la confianza en Dios. Sus «altares» a lo largo del camino no eran para quedarse, sino huellas de la presencia divina, recordatorios de un camino ya realizado y de la fidelidad de Dios.

Finalmente, la conversación nos lleva a reflexionar sobre las huellas de Dios en nuestra propia vida, esos «momentos kairós» donde nos dimos cuenta de que nuestra vida era diferente porque sentimos a Dios caminando a nuestro lado. La Hermana Marta nos invita a guardar en el tesoro del corazón esos momentos de consolación, para volver a ellos cuando nos encontremos en la desolación. Con una hermosa poesía que nos recuerda que somos peregrinos en la historia, dejando sembradas semillas de fe y justicia, la Hermana Marta Irigoy nos reafirma que nuestra vida culmina en la meta, en el abrazo eterno con Dios y con todos los caminantes que ya han llegado. ¡No te pierdas este mensaje lleno de luz para fortalecer tu esperanza!