Las Meninas de Velázquez: un diálogo artístico que atraviesa los siglos

jueves, 28 de agosto de 2025

28/08/2025 – Para desentrañar los secretos de una de las obras más emblemáticas de la historia del arte, «Las Meninas» de Diego Velázquez, conversamos con Candelaria Jurado, estudiante de la Licenciatura en Artes. Esta monumental pintura al óleo, creada en 1656 y conservada como una joya en el Museo del Prado de Madrid, nos sumerge en el taller del artista dentro del Alcázar de Madrid. Con una maestría inigualable en el manejo de la luz y la profundidad, Velázquez captura la atmósfera de la corte española en una escena que define la esencia del arte Barroco y que, casi cuatro siglos después, sigue desafiando a quien la observa.

A primera vista, la composición se centra en la joven infanta Margarita Teresa, rodeada de sus damas de compañía (las «meninas»), bufones y otros miembros de la corte. Sin embargo, como señala Jurado, la verdadera complejidad reside en un ingenioso juego de miradas y perspectivas. A la izquierda, el propio Velázquez se autorretrata trabajando en un gran lienzo, pero el detalle más revelador se encuentra en el espejo del fondo, donde se refleja sutilmente la imagen de los reyes, Felipe IV y Mariana de Austria. Este giro magistral ubica al espectador en la misma posición que los monarcas, convirtiéndolos en el verdadero centro simbólico de la obra.

El cuadro trasciende el concepto de un retrato tradicional. Aunque fue un encargo del rey para retratar a su familia, especialmente a la infanta Margarita, heredera de la corona, Velázquez optó por una representación dinámica y llena de vida. «Al incluir a los reyes de una forma tan innovadora y a sí mismo en una posición de creador, Velázquez no solo cumple con el encargo, sino que eleva su propio oficio», explica Jurado. De esta manera, el artista se posiciona como una figura clave dentro de la corte.

La trascendencia de «Las Meninas» es tal que ha superado su propio tiempo, convirtiéndose en un objeto de estudio y reinterpretación constante. El filósofo Michel Foucault la analizó como una reflexión sobre la representación misma, un juego entre lo visible y lo invisible. Su influencia se extendió hasta las vanguardias del siglo XX, inspirando a artistas como Pablo Picasso, quien en 1957 realizó una serie de 58 variaciones. Este acto de apropiación y relectura demuestra, como concluye Jurado, que «Las Meninas» no es una simple ventana al pasado, sino una obra abierta que continúa generando un diálogo vivo con cada espectador.

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