Los cuatro mártires, una comunidad sinodal

viernes, 29 de agosto de 2025

29/08/2025 –El último programa de los mártires se trató de la herencia de cada mártir para el camino sinodal y volvimos a las frases eje de cada uno: “Un oído en el pueblo y otro en el Evangelio” (Angelelli); “No odien, perdonen” (Wenceslao); “Podrán callarme a mí, pero no callarán el Evangelio” (Carlos); “Voy con vos” (Gabriel).

El año que viene se cumplen 50 años del martirio, y este programa quiso ser una preparación para ese aniversario tan especial, conociendo el contexto en que vivieron los cuatro mártires, la realidad de cada uno en su apostolado, el legado que nos dejaron y la presencia de ellos en el pueblo riojano hasta el día de hoy.

En este programa el invitado fue Monseñor Dante Braida, Obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, quien compartió lo que le pasó cuando llegó a La Rioja: “Cuando uno llega aquí y bueno y ve en Monseñor Angelelli esta propuesta de escuchar la palabra y practicarla ¿no? Un oído del pueblo, otro del evangelio y ese oído también atento a lo que la iglesia vive, reflexiona en cada época. Bueno el deseo es justamente poder encontrar en ellos una motivación para vivir la palabra, para ser santo y llevar por el camino de santidad y felicidad a este pueblo ¿no? Como también lo soñaba él mismo. Por eso para mí es como una referencia en el pastoreo y un estímulo para poder vivir de la palabra en este tiempo”.

La hna. Silvia le pregunto a Monseñor: “Algunos dicen que el sínodo sería como una refrescada o un nuevo Vaticano II. ¿Qué podrías decirnos de esto? Sínodo versus Vaticano”. Y Monseñor Braida expresó: “Bueno en realidad el mismo sínodo lo dice ¿no? Es como una ulterior recepción del concilio Vaticano II. Están íntimamente conectados, es como un fruto podríamos decir del concilio. El concilio, la iglesia hizo una revisión sobre sí misma y sobre su misión. Y bueno, uno de los aspectos importantes que surgió allí fue esta visión de que la iglesia es un pueblo ¿no? Un pueblo de Dios donde todos tenemos un lugar ¿no? El segundo capítulo de Lumen Gentium aborda esta dimensión del pueblo, de la iglesia. Y bueno, después también la iglesia fue madurando. Bueno, que en este pueblo los laicos tienen una educación, una vocación propia, los sacerdotes, la vida religiosa. Y bueno, el sínodo viene como así a refrescar o a renovar o a concretar, podríamos decir, estas propuestas del concilio Vaticano II. Tratando de poner más de manifiesto que todo el pueblo de Dios participe en la vida de la iglesia ¿no? En especial los laicos, que son la gran mayoría y que por ahí no encontramos el modo de una mayor participación o que puedan descubrir su vida como una misión ¿no? Vivida en el mundo primero, en el mundo donde están. Entonces, el sínodo viene a ayudarnos a reubicarnos dentro del pueblo de Dios y que todos somos partícipes de la vida de la iglesia. Y esto, sin duda, está conectado íntimamente con el concilio Vaticano II y podremos decir, con los orígenes de la iglesia ¿no? Como la creó Jesús”.

La segunda pregunta a Monseñor Dante fue: “¿Se podría decir que estos cuatro mártires formaron una comunidad sinodal? ¿Son una comunidad sinodal? Porque tenemos un laico, un religioso, un sacerdote, el obispo, bueno, y todos obviamente miembros del pueblo de Dios”. Y el obispo contestó: “Sí, sin duda. Pero no solo pensándolo a ellos cuatro ¿no? Sino junto con muchas otras personas que participaban de la vida de la iglesia y que iban descubriendo la belleza de ser cristiano, llevando adelante su propia vocación. Por eso que sinodal uno pertenecía a una comunidad, Carlos y Gabriel en Chamical eran parte de una parroquia inspirada en el concilio, van tratando de llegar a todos. Esta cercanía que tenía Gabriel con la gente, de visitar en sus casas, a las personas más humildes. Esta voz profética de Carlos de Dios Muria, alejando al mundo con una mayor justicia y dando participación a los jóvenes, especialmente en la parroquia. Habla de la concreción en un ámbito concreto de en el del concilio vaticano segundo, es el lado que se siente inspirado en vivir la fe en las cuestiones temporales ¿no? Y abrazando la vida matrimonial, familiar, y tratando de que haya justicia en el ámbito del trabajo rural, por ejemplo. Bueno y participando en la pastoral de la iglesia ¿no? La escucha de la palabra permanentemente y buscar vivirla, pero junto con otros ¿no? Es una comunidad sinodal junto a un pueblo ¿no? En el cual pertenecían y en el cual estaban íntimamente unidos. Y también bueno, ellos mismos, como Enrique ¿no? Que busca fomentar una pastoral bien participativa, también les tocó la parte de incomprensión, de comprensión o de confusión respecto de cómo, de la propuesta que hacían eclesial, y, por lo tanto, junto con otros ¿no? Ellos son mártires, pero acordemos ¿no? Que muchos otros fueron perseguidos, que estuvieron presos también, por causa de vivir la palabra, por lo tanto, no hay duda que era una comunidad sinodal, los cuatro, más allá de los cuatro ¿no?

Otra de las preguntas que le hizo la hna. Silvia fue: “Como pastor que hace varios años, cinco años ya o más, que estás en La Rioja, que conoces el pueblo, que caminas el pueblo, ¿qué señales de sinodalidad encontrás heredadas un poco de Angelelli? Y bueno, de los otros tres mártires, y de este pueblo, digamos, que se vio cambiado, que se vio con una buena nueva cuando llegó Angelelli, que dieron la vida por sus hermanos y por el evangelio. Y Braida compartió: “Bueno, quizás por un lado lo veo en muchos laicos que buscan vivir con pasión su tarea en el ámbito del trabajo, por ejemplo, de la vida pública, o en el ámbito de lo privado, y también lo veo en muchos campesinos que hoy están luchando todavía por la tierra ¿no? La tierra que ocuparon sus antepasados y que hoy están en riesgo de que sean ocupados, usurpados, y ellos la verdad es que luchan por eso con un espíritu de justicia, como lo hizo Enrique, y creo que esa es una expresión concreta. Lo veo también en personas que buscan profundizar en el sentido de la palabra ¿no? y en su vida orante. Angelelli era una persona de oración, de contemplación, y por lo mismo era muy encarnado en su respuesta evangélica a las realidades de hoy, y yo creo que mucha gente que hoy busca una experiencia más honda de Dios, vive también de ese legado que él nos dejó. También, bueno, la vivencia pastoral de la vida popular. Enrique valoró el Tinkunaco y otras expresiones de fe del pueblo riojano y esas expresiones hoy continúan, incluso el mismo Tinkunaco, que es una celebración propia de aquí, él le dio como un fuerte impulso y también una cierta significación tratando de decir esto ¿no? El encuentro del Tinkunaco, tenemos que vivirlo todos los días ¿no? En lo cotidiano, y siempre también decía que en esto estamos en deuda todavía ¿no? Tenemos que seguir profundizando y creo que eso hoy está. Hay muchas personas que tienen un compromiso social más allá del ámbito de la iglesia, que también sienten inspiración por él y ahí lo vemos. Y bueno, hay mucha gente también de la iglesia, sacerdotes que han ido conociendo los textos y mensajes de Angelelli, y aunque no lo hayan conocido, van descubriendo que es un mensaje justamente alentador y bueno, buscamos como vivirlo en este tiempo”.

“Cada uno de los mártires tiene su propia celebración, aunque se celebra el día de ellos, el día del 17 de julio, los cuatro juntos, pero cada uno tiene su fiesta en el lugar, digamos, de martirio, como pastor y como ministro del evangelio. ¿Qué característica podrías decir de particular de cada una de estas fiestas?, le pregunto la hna. Silvia. Y el obispo de La Rioja compartió: “Bueno, cada una va tomando como tinte particular, también es bueno saber que son ratificados juntos y que el 17 de julio es una fecha que nos unifica, ¿no? Y después, bueno, el hecho de que hayan sido días diferentes también nos da la posibilidad de profundizar cada una de sus figuras y con su particularidad. Que en Chamical, por ejemplo, que celebramos el 17 de la noche, hay una velada muy linda, artística, ¿no? Entonces, ellos fueron madurando por ese lado, ¿no? Como el arte expresa la vida de los mártires. El día 18, hay una oración junto a su, a la tumba de ambos, y se camina siete kilómetros hasta el lugar donde fue el martirio. Allí se celebra la eucaristía, pero esa caminata es muy linda, ¿no? Porque uno va reflexionando. Por los jóvenes. Con muchos jóvenes, la vida de Carlos y Gabriel especialmente, y después una celebración de la eucaristía, y eso continúa con un compartir comunitario, con un locro, y después con expresiones artísticas, y también la gente que va a exponer, qué sé yo, artesanía, cosas, bueno, como también ayudando a que sea un día de compartir y de celebración profunda, ¿no? En el caso del 25 de julio, de Wenceslao, también ya el sábado próximo, el 25, se hace una jornada en el lugar donde descansan sus restos, y en el barrio donde él vivió, y bueno, ahí se acentúa más en lo que es la vida familiar y campesina, ¿no? La vida rural, y bueno, y el aspecto laical, ¿no? O sea, un laico santo, ¿no? Desde el ordinario, de aquel que vivió su cotidianidad en la casa, el trabajo, llevando a los chicos a la escuela, ayudando a los vecinos, cultivando la tierra, y bueno, como que va, es una jornada, el Sañogasta, con la figura de él. Y después, bueno, ya el primer domingo, se hace la celebración en Punta Los Llano, donde también es una jornada que tiene una particularidad, bueno, tener muchas veces testimonio que se comparte, y la Eucaristía al mediodía, y a las 3 de la tarde, una celebración en la misma ruta, 38, que es donde ocurrió el martirio del Monseñor Enrique, y bueno, ahí se corta la ruta, y siempre hay algo creativo, ¿no? Ahí nos ayudan la comunidad de Córdoba con la realización de ese espacio, especialmente, y después, el día 4 de agosto, se hace una misa en la catedral, precedida por una marcha, donde también distintas instituciones del ámbito eclesial y social, bueno, van resaltando algunos aspectos de la vida de Enrique, iluminando la realidad, ¿no? Este año, por ejemplo, que son todos los movimientos sociales que trabajan en el reciclado, bueno, tuvieron, podríamos decir, una parada, o una marcha, supongamos que tiene 20 cuadras, y cada 4 o 5 cuadras se hace una parada, y el reciclado, otra, por ejemplo, las organizaciones que trabajan en la cuestión de las adicciones, tienen también su propio espacio. Y bueno, por decirte que se trata de expresar lo que hoy significan Angelelli para la Iglesia, para la sociedad, y después, bueno, hay comunidades que van también teniendo su propia identidad, acá es donde están los Salesianos, hay una casa que se llama Angelelli, y ellos también, en torno al primer sábado de agosto, hacen también una tarde-noche de actividades, hay una parroquia que se llama Beatos Mártir, hace 4 años, y que también se suma a las celebraciones con lo que hacen en la misma parroquia aquí en la capital, bueno, por decir, hay distintos eventos que son propios de cada uno, y de todos juntos.

La penúltima pregunta que tuvo lugar en el programa fue: “Como presidente de la pastoral social, ¿cómo samaritariar, o qué nos pueden decir estos cuatro mártires a la pastoral social? ¿O qué te dicen a vos como presidente?”. Y Monseñor Dante dijo: “Bueno, en primer lugar, que la conexión que hay entre la fe y la vida, la cuestión social está unida a la fe. Entonces, Francisco insistió mucho en esto, la dimensión social de la fe, y creo que, bueno, el mensaje de los mártires es abrazar la cuestión social en la cual uno está inmerso, e impregnarla de evangelio. Entonces, nos dicen muchísimo, porque eso cuando Mons. Angelelli promueve las cooperativas, alienta a que la gente se junte, se reflexione, y que sea el espíritu del evangelio que reine en ese compartir laboral y comunitario, bueno, nos está hablando justamente de un evangelio que impregna la vida comunitaria y laboral. Cuando también anima a que se organicen los sindicatos, por ejemplo, los trabajadores mineros, o de jamón de casa, está diciendo, bueno, esa organización es una expresión de fe, ¿por qué? Porque Dios quiere la dignidad de cada persona, es una persona trabajadora doméstica, trabaja y tiene su horario y tiene su entrega, merece un buen salario, si no se paga bien, como ocurría, y lamentablemente ocurre todavía, bueno, que haya una organización que pueda definir un salario, que pueda también trabajar para que se cumpla, eso es una expresión de fe. La gente realmente lo sentía así, se sentía muy querida por su pastor, al ver cómo la fe iluminaba las situaciones concretas de su vida”.

En la última pregunta, la hna. Silvia dice: “Tenemoseste modo de ser, ¿no? que somos nosotros porque estamos en contra de alguien, ¿no? Este eterno Boca-River, o este eterno enfrentarnos entre nosotros, aunque sea a veces competencia, o entre provincias, o entre ciudades, ¿qué hacen al gen argentino? Y Wenceslao dijo, no odien, perdonen, yo ya los perdoné, no odien, ¿no? Y lo repitió a su esposa, lo repitió a su hija y lo repitió al cura que lo fue a confesar. A ver, ¿cómo encarnar esto hoy? En estos enfrentamientos, bueno, hoy es un día también, bueno, cada día tenemos diferentes enfrentamientos, más grandes, más chicos, pero nos cuesta estar en la misma vereda o nos cuesta perdonar. ¿Cómo podemos tomar esto de Wenceslao para nuestros días?”.

Y Monseñor Braida respondió:Primero lo que diría es que, aunque se repitan estos hechos de enfrentamiento, no son lo normal, ¿no? no tendría que ser lo normal de nuestra vida y tendríamos que acostumbrarnos, porque en realidad eso desgasta la vida y también atrasa al pueblo. Cuando realmente estamos gastando tanta energía en enfrentarnos y no buscamos el bien común, realmente es una realidad que destruye cuando también los que tienen una responsabilidad social caemos en eso con mucha más razón. Por eso creo que lo de Wenceslao primero nos anima a mirar al otro, aunque sea diferente, como una persona con dignidad que merece ser escuchada. Escuchada y con la cual podemos entablar un diálogo. Por eso es como que esta dimensión de la escucha, que incluye también comprender y conocer en qué lugar está el otro, es un mensaje fuerte primero de una sociedad que quiere crecer sanamente. Como es verdad que a veces nos herimos y a veces quizás hay diferencias y que quizás nos ofendemos, el perdón viene en auxilio nuestro. Los vínculos también se pueden reconstruir y entonces cuando hay amor en el corazón y sentido de la dignidad del otro, el perdón enriquece y ennoblece a la persona. Y, por otro lado, bueno, es también aceptable que en toda sociedad hay conflictos, ¿no? El tema es cuando el conflicto me lleva a trinchearme en un polo y a querer o crear, considerar al otro como un enemigo y busco destruirlo, ¿no? Entonces el conflicto en definitiva no se resuelve y quedan heridas muy fuertes en la sociedad y en las personas. Entonces en ese sentido el abordar los conflictos, aprender a habitarlos en procesos para superarlo es muy sano, obviamente que requiere un espíritu de apertura y un horizonte de futuro mirando el bien común. Si todos buscaríamos buscar el bien de la sociedad, buscar el ocuparnos de los más pobres y abandonados, y ese es el centro, seguro que nos vamos a poner de acuerdo en muchos aspectos. Ahora si lo que yo busco es defender un espacio, el poder simplemente, o tener intereses mezquinos, entonces, bueno, claro, el bien común va quedando en sala de espera. Entonces creo que necesitamos eso, tener claro hacia dónde queremos ir, y vamos a ver que hay muchos puntos en común y que los conflictos podrán también superarse. Pero bueno, Wenceslao nos enseña a eso, ¿no? Aquel que le ha tirado para matar, que él perdone, pero está hablando de un corazón realmente lleno de amor magnánimo y que busca el bien de los demás, y que el rencor no queda arraigado, en este caso de su familia o de la iglesia, lo que no quiere decir que se busque la justicia. Esclarecer los hechos y buscar también los responsables, pero no como una venganza, sino también como la justicia que hace falta para que la sociedad pueda crecer con vínculos sanos y con cierta seguridad”.

Al terminar la entrevista Monseñor manifestó: “Los mártires no son mártires por cómo lo mataron, ¿no?  O porque los mataron, sino por la causa, ¿no? Por la causa por la cual le quitaron la vida, y esa causa es la que también abrazamos todos los cristianos, los creyentes, y es por la cual también tenemos que entregar lo mejor de nosotros cada día. Por eso, aunque no nos toque el martirio, sí, hay un martirio que es la entrega de cada día, dando testimonio del evangelio que toca nuestra vida, o que vemos que le da sentido a nuestra vida, y bueno, en ese sentido creo que ellos nos alientan a vivir a pleno la vocación que cada uno tiene”.

Al cierre del programa la Hna. Silvia leyó un poema que escribió Monseñor Angelelli: “Yo le voy a leer un poema de Enrique que dice”:

“Mezcla de tierra y de cielo, proyecto de humano y divino, que en cada hombre se hace rastro y su historia se hace pueblo. Es barro que busca la vida, es agua que busca lo nuevo, amor que se hace esperanza, en cada dolor del pueblo. Es para todos amigos, nadie se sienta más hombre, la vida se vive en el pueblo. Déjenme que les cuente lo que me quema por dentro, es el amor que se hizo carne con challas y dolor de pueblo. ¿Saben? Lo aprendí junto al silencio, Dios es trino y es uno, es vida de tres, de un encuentro. Aquí la historia es camino y el hombre siempre un proyecto”.

Monseñor Enrique Angelelli resumiría esto en esto de un oído en el pueblo y otro en el evangelio. Porque él dice que lo aprendió en el silencio. ¿Y cuántos de los que pasaron aquí nos contaron que Monseñor Angelelli se levantaba muy temprano a rezar, a rumiar el evangelio, a estar frente al sagrario, a escuchar la palabra y la voluntad de Dios? Y a su vez en el pueblo. Esto que dice el hombre siempre un proyecto y es un encuentro. ¿Y qué lo quemaba por dentro según este poema? El amor que se hizo carne. Y aquí nombra a su morocha querendona, la diócesis de La Rioja, que dice con challas y con dolor de pueblo. La challa riojana en el cual él identificaba a esta morocha querendona. Y acá hay otro gran poema con el cual también queremos terminar este programa que escribe Monseñor Enrique cuando cumple 25 años de sacerdote. Dos años antes que lo martirice. Y él hace ahí como un reconto de lo que es ser, de lo que ha sido y lo que es ser este sacerdocio, esta entrega a Jesús y a la iglesia. Dice así”:

“Siento que mi tierra dolorida y esperanzada reza y canta con su historia, vida y mensaje. Peregrina conmigo en mi carne y mi sangre, me parece escucharla con su challa. En esta Roma pecadora y fiel un día floreció en mí una unción. Sacerdote para siempre me dijiste entonces señor. Veinticinco años vividos por esos caminos de Dios. Con mañanas de pascuas y tardes de dolor, con fidelidades de hijo y debilidades de pecador. Con las manos metidas en la tierra del hombre, este pueblo tuyo que me entregaste Señor”.

“Este pueblo tuyo que en ese momento para Enrique era La Rioja, ahora es todo el pueblo porque él es de la iglesia, es de todos. Este Beato Obispo que fue maestro también, que fue inspirador de muchos y también de sus tres compañeros mártires. Que decía, Señor déjame que te cuente qué dura es la cuesta. Para él no le fue fácil la vida. Qué dura es la cuesta. Llega la tarde, las piedras lastiman. Y espero que me hables Señor. Yo busco tu voz para poder amarte. Y acá lo dice todo Enrique. Y también lo dicen todos sus compañeros, Carlos, Gabriel y Wenceslao. Buscaron la voz de Dios para poder amar más y mejor. Y porque buscaron y encontraron la voz de Dios, dieron la vida por su pueblo y hoy nos inspiran a nosotros, desde nuestro lugar de bautizados, desde donde estamos, a dar la vida. A dar la vida por Jesús y por su pueblo. Muchas gracias, ha sido hermoso compartir con ustedes esta memoria viva de los mártires riojanos”.

Te invitamos a escuchar y ver el programa completo y compartilo con los tuyos.