Un lugar de encuentro con María: la historia del Santuario de Lourdes en Alta Gracia

miércoles, 25 de marzo de 2026

25/03/2026 – El santuario de la Virgen de Lourdes en la ciudad de Alta Gracia guarda una historia profundamente ligada a la fe, la gratitud y la confianza en la intercesión de María. Para conocer más sobre este lugar tan significativo, dialogamos con Mariana Marcó del Pont, servidora del santuario, quien compartió detalles sobre sus orígenes, su crecimiento y la intensa vida espiritual que se vive allí cada día.

La historia se remonta al año 1916, cuando dos jóvenes de Buenos Aires, Delfina Bunge de Gálvez y Guillermina Achával Rodríguez, hicieron una promesa a la Virgen mientras atravesaban problemas de salud. Según relató Mariana, todo comenzó cuando ellas decidieron buscar un sitio adecuado para cumplir su promesa: “Guillermina, Guillermina, encontré el lugar”, recordó al citar el momento en que una de las jóvenes descubrió el sitio junto a un arroyo y una pequeña sierra, donde finalmente se levantaría la gruta. Ese mismo año, el 10 de septiembre, se inauguró el primer espacio, que luego fue donado a los padres carmelitas, quienes desde entonces custodian el santuario.

Con el paso del tiempo, el lugar fue creciendo. A los once años, en 1927, se construyó la Capilla junto a la comunidad, un espacio que hoy forma parte central del Santuario. La necesidad de ampliar el espacio surgió por la gran cantidad de fieles que se acercaban, explicó Mariana: “ellas se dan cuenta con el tiempo que la gruta no da abasto y los días de lluvia, cuando celebraban misa, no era un lugar apto”. Además, con el aniversario número 50 de la gruta, en 1966, se construyó la cruz monumental en la sierra y se inauguró el recorrido del Vía Crucis.

Uno de los acontecimientos más llamativos ocurrió en 2011, durante trabajos de restauración. Al retirar las imágenes, quedó marcada en la hornacina la silueta de la Virgen, fenómeno que hasta hoy no tiene explicación científica. Mariana señaló que la comprensión del hecho es espiritual: “los santuarios son lugares de encuentro con Dios a través de María… cuando uno avanza hacia el altar esa silueta se desvanece, pero nos deja con Jesús”, expresó, destacando el sentido profundo de esta manifestación.

Hoy el santuario permanece abierto todos los días y recibe miles de peregrinos, especialmente cada 11 de febrero, cuando multitudes llegan para honrar a la Virgen de Lourdes, renovando una devoción que sigue creciendo con el paso de los años.

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