Maria, Danos Un Corazon Reconciliado

jueves, 23 de abril de 2009
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En una sociedad que, a veces se nos presenta como conflictiva, competitiva y egoísta, María se nos muestra como la MUJER RECONCILIADA.
María es la Mujer reconciliada consigo misma: no dramatiza su situación, no la huye, asume con serenidad y con paz el proyecto de Dios sobre Ella. Sabe que el Señor "hizo en Ella grandes cosas" pero no se engríe frente a las maravillas que Dios hizo en Ella, porque se declara la "servidora del Señor".
Ser Madre de Dios es para Ella una Gracia, no un privilegio. Ser elegida por Dios para su plan de salvación es prestar toda su persona para la obra maravillosa que Dios hace con los pobres y lo humildes de corazón.
María es para nosotros Modelo de un corazón reconciliado porque nos enseña a buscar por encima de nuestros intereses los intereses del Reino de Dios y su justicia; porque nos ayuda a vencer nuestro egoísmo y nos hace vivir en la paz y en el amor.
Estar reconciliados con nosotros mismos quiere decir vivir en armonía interior, gustar de la paz espiritual y, sobre todo, abandonarnos en Dios, así como somos, así como estamos, seguros de su infinita misericordia.
María es, también, la Mujer reconciliada con los demás. Ella está movida sólo por el amor, no tiene rencor en su corazón, porque, junto con su Hijo Jesús puede exclamar, como excusando a quienes lo han puesto en la Cruz: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen".
En esto también María es Modelo para nosotros. ¡Cuántos resentimientos, rencores y amarguras hay en nuestro corazón! ¡Qué 



difícil nos resulta perdonar!. María en esto también nos muestra el camino. Camino de humildad, de pobreza interior, de entrega y desprendimiento de nosotros mismos; camino de cruz, pero camino de VIDA NUEVA, camino pascual.
María es también la Mujer reconciliada con la sociedad. Los tiempos de María no fueron menos dificiles que los nuestros. Ella también tuvo que sufrir injusticias, persecución, opresión. Todo esto la llevó a exclamar: "Derribó del trono a los poderosos y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambirentos y despidió a los ricos con las manos vacías" (Lucas 1,52-53).
Su mensaje profético tiene vigencia aún hoy y resuena con fuerza en todos los ámbitos donde hay explotación del hombre por el hombre.

ORACION

María, danos un corazón reconciliado,
como el tuyo,
como el de Jesús.
Ayúdanos a perdonar,
a olvidar,
a amar.
Sana nuestras heridas,
ayúdanos a construir
un mundo nuevo
una sociedad mejor.
Danos el coraje de evangelizar
nuestras actitudes anti-evangélicas.
Cambia nuestro odio en amor,
nuestros resentimientos
en aceptación,
nuestro egoísmo en generosidad.
Reconcílianos con nosotros mismos,
con nuestra historia,
con nuestro pasado,
con nuestro presente.
Que sepamos como Tú, María,
abrir nuestro corazón,
para que habite en él
el Espíritu de la Verdad.
Ayúdanos a ser Templos del Espíritu
donde reine solamente
la paz y la concordia.
Danos un corazón misericordioso
para acoger a todos,
especialmente a los que nos han herido.
Que sepamos perdonar
como Tú perdonaste
pero, sobre todo
que sepamos amar
con tu mismo corazón.                           
 
                                                               Amén                         
                          HNA. MARTA BIDONE HMA