11/04/2022 – “Miramos a María para aprender a construir la Iglesia a ejemplo suyo”, así se expresaba san Juan Pablo II, pensando y presentando a María como Madre de la Iglesia. Ella es Madre de la Iglesia porque es Madre de Cristo y es madre de la humanidad.
Es Madre de Cristo desde la anunciación en Nazaret y Madre de la humanidad desde el momento en que a los pies de la cruz, el Hijo le confía a todos los hombres, señalándole al apóstol Juan: “Aquí tienes a tu hijo” (Juan 19, 25-27).
Desde ese día Juan la recibió en su casa y en su corazón como Madre y así nos inició en el camino de fe del cristiano, en el camino de los hijos confiados y agradecidos de su Madre”. ¡Cuánto para agradecer a esta Madre solícita! ¡Cuánto para implorar que sean muchos más los que puedan descubrir en la vida cotidiana su presencia materna!
María nos invita a animamos unos a otros y a expresar nuestra pertenencia a la Iglesia como nos lo pide el papa Francisco: “Una persona que vive su pertenencia a la Iglesia, sabiendo que ella también es madre debe ir por el mismo camino: siendo una persona afable, tierna, sonriente, llena de amor que exprese la ternura materna de María.”
Angélica Diez, misionera de la Inmaculada Padre Kolbe, nos acompaña cada semana con su reflexión