04/06/2026 – El compromiso social fue el eje central de una nueva edición del ciclo Los Mártires Riojanos en la Pastoral Social, un espacio que reflexiona sobre los grandes desafíos sociales a la luz del testimonio de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. En esta oportunidad participaron Fernando Barilatti, Secretario Ejecutivo de la CEPAS, y Luis Baronetto, teólogo y biógrafo de Angelelli. Como en cada encuentro, el programa contó con la compañía de la hermana Silvia Somaré ecj y la periodista Ana Laura Martínez, integrantes del área de comunicación de la Comisión Nacional de Pastoral Social.
Al abordar el significado del compromiso social desde la perspectiva cristiana, Fernando Barilatti explicó que se trata de una realidad mucho más profunda que la simple realización de obras solidarias. “El compromiso social tiene que ver con la necesidad de pasar de ser espectadores a protagonistas de la vida social”, afirmó. En ese sentido, destacó que la clave está en reconocer la dignidad de cada persona y asumir una responsabilidad compartida en la construcción del bien común.
Para el integrante de la Pastoral Social, el encuentro con quienes sufren permite transformar la mirada sobre la realidad. “La pregunta inicial del compromiso social es: ¿qué tengo que ver yo con mi hermano?”, señaló, remarcando que la cercanía con el prójimo ayuda a comprender las situaciones de pobreza, exclusión y desigualdad que afectan a tantas personas.
Barilatti también subrayó la importancia del diálogo como herramienta para reconstruir el tejido social. Desde la Pastoral Social, explicó, se promueven espacios de encuentro entre distintos sectores para comprender los problemas comunes y buscar respuestas conjuntas. En este marco, sostuvo que “uno de los jarabes más contundentes que cura esto es el ir al encuentro del otro”, presentando el encuentro personal como el mejor antídoto frente al individualismo y la indiferencia.
La segunda parte del programa estuvo dedicada al testimonio de Luis Baronetto, quien recordó cómo vivió su compromiso social desde la juventud, inspirado por el Concilio Vaticano II y por la figura de Enrique Angelelli. “Aprendimos en nuestra juventud que la vivencia de fe implicaba necesariamente riesgos y podía acarrear consecuencias”, expresó al relatar el trabajo comunitario realizado en barrios populares de Córdoba durante las décadas de 1960 y 1970.
Luis recordó que aquellas comunidades cristianas asumieron desafíos concretos vinculados al acceso al agua, la salud, la educación y la organización vecinal. Según explicó, la opción por los sectores más vulnerables generó tensiones y persecuciones, pero también permitió construir procesos comunitarios capaces de transformar la realidad.
Al referirse a la experiencia pastoral impulsada por Angelelli en La Rioja, destacó la centralidad de la comunidad en la vida cristiana. “Nosotros tenemos que comprometernos no solo como individuos, sino como comunidad”, recordó, citando una de las primeras definiciones del obispo riojano al llegar a la diócesis.
Finalmente, reflexionó sobre la dimensión comunitaria de la santidad y de la misión de la Iglesia. “La santificación es un camino comunitario”, señaló al retomar una enseñanza que forma parte del extenso legado del Papa Francisco. Desde esa perspectiva, el testimonio de Angelelli, Carlos Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera continúa mostrando que la fe cristiana encuentra su expresión más auténtica cuando se traduce en compromiso concreto con los demás y en la búsqueda perseverante de una sociedad más justa y fraterna.