18/06/2026 – En un contexto social atravesado por la polarización, la violencia verbal y las dificultades para construir consensos, el ciclo Los Mártires Riojanos en la Pastoral Social dedicó un nuevo encuentro a reflexionar sobre la paz. Para ello contó con la participación de Martín Palma, empresario y miembro de Pastoral Social Nacional, y Monseñor Dante Braida, Obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
Como en cada encuentro, el espacio contó con la conducción de la hermana Silvia Somaré ecj y la periodista Ana Laura Martínez, integrantes del área de comunicación de la Comisión Nacional de Pastoral Social.
Desde una mirada comprometida con la realidad social, Martín Palma destacó que la paz no puede reducirse a una experiencia individual ni a la simple ausencia de conflictos. “La paz no significa solamente algo personal y tampoco es la ausencia de los conflictos a cualquier precio, sino una paz comprometida con la comunidad y comprometida con el otro”, afirmó.
Para Martín, uno de los mayores desafíos actuales es superar los prejuicios y reconstruir los vínculos sociales. En ese sentido, señaló que “lo mejor que podemos hacer es generar encuentros”, retomando la propuesta de la cultura del encuentro impulsada por el papa Francisco. Asimismo, advirtió sobre los efectos del individualismo y la desconexión entre las personas: “Cómo reconstruir esa comunidad creo que es el gran desafío que tenemos para generar la paz”.
Durante el diálogo también reflexionó sobre el impacto de las nuevas tecnologías, las redes sociales y la inteligencia artificial en la vida cotidiana. Consideró que muchas de las discusiones urgentes de la sociedad pasan por fortalecer los vínculos humanos, la educación y la capacidad de escucha. Para él, la paz comienza en gestos concretos de empatía y en la decisión de responder desde el amor antes que desde la confrontación.
Por su parte, monseñor Dante Braida compartió el origen de su lema episcopal, “La paz esté con ustedes”, inspirado en las palabras de Jesús resucitado a sus discípulos. Recordó que eligió ese lema en un momento de incertidumbre personal y que encontró en el Evangelio una invitación a la confianza: “Jesús se presenta en esa situación donando la paz. Yo dije: este es el lema; la paz esté conmigo también”.
Al profundizar sobre la figura del mártir Enrique Angelelli, Braida explicó que la paz fue un eje transversal de toda su acción pastoral. “La paz no es ausencia de tensiones, sino exigencia de justicia y es también fruto de la caridad”, recordó, citando una de las enseñanzas más significativas del beato riojano.
El obispo señaló además que la construcción de la paz requiere compromiso personal y comunitario. Inspirado en el legado de Angelelli y de los mártires Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera, destacó que la paz nace del reconocimiento del otro como hermano y de la participación activa en la vida social.
Pensando en la realidad argentina actual, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social identificó algunos caminos concretos para fortalecer la convivencia. Entre ellos mencionó la participación ciudadana, el diálogo entre quienes piensan distinto y la atención a los más vulnerables. En ese sentido, expresó: “Nos falta mucho por hacer para que nuestra democracia sea más participativa y que escuchemos mucho más la voz del pueblo, lo que la gente quiere, necesita y lo que desea también para su desarrollo hacia adelante”.
A lo largo del programa quedó de manifiesto que la paz no es una meta lejana ni una construcción reservada a los dirigentes. Es una tarea cotidiana que comienza en cada persona, se fortalece en la comunidad y encuentra en el testimonio de los mártires riojanos una inspiración vigente para seguir construyendo una sociedad más justa, fraterna y esperanzada.