21/05/2026 – En el segundo encuentro del ciclo “Los Mártires Riojanos en la Pastoral Social”, la hermana Silvia Somaré ecj y la periodista Ana Laura Martínez reflexionaron sobre la participación social a la luz del legado de los beatos mártires: Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. En esta ocasión, el programa reunió los testimonios de la doctora Verónica Porcelli de Baró Graf, Diputada de la Provincia de Santa Fe, y de la licenciada Ramona del Carmen Romero, animadora en el paraje El Pastor, La Rioja, quienes compartieron experiencias concretas de compromiso comunitario inspiradas en el Evangelio.
La política como herramienta de transformación
La doctora Verónica Porcelli, desde su rol como laica implicada en la política partidaria, compartió cómo enfrenta los desafíos y los miedos a través del apoyo comunitario. En ese marco, destacó la verdadera esencia de su labor: «La política en realidad es la forma que tenemos de transformar la vida de muchas personas a la vez (…) es una herramienta de transformación social, por supuesto, cuando está al servicio del bien común».
En ese marco, profundizóen la dualidad y los prejuicios que debió enfrentar al dar el salto desde la medicina y el ámbito parroquial hacia la política partidaria. Explicó que, tras un profundo discernimiento familiar y espiritual, comprendió que los valores cristianos no deben quedar abstractos, sino iluminar la realidad. Al respecto, expresó que su fe es el motor de su compromiso social y político. “El Evangelio es una fuente de motivación muy fuerte para seguir”, expresó, remarcando la importancia de trabajar por los más vulnerables.
Haciendo un diagnóstico sobre la realidad del país, advirtió sobre las dificultades actuales ligadas a una «pandemia de individualismo» y la urgencia de revalorizar la cercanía con el otro. Por ello, concluyó su participación dejando un mensaje de acción cotidiana para los oyentes: «No solo se necesita estar en un en una banca de diputado o de concejal, uno puede ayudar al vecino, al compañero de trabajo. Empecemos por lo cercano».
Cuidar la memoria viva en el paraje El Pastor
Por su parte, Ramona Romero describió su servicio en el lugar del martirio de Monseñor Angelelli como la misión de recibir a los peregrinos y cuidar el tesoro de la memoria viva del pueblo riojano. Al profundizar en cómo la interpela el legado de los beatos, expresó: «Es una interpelación en movimiento y que permanentemente tiene una exigencia, una santa exigencia de estar revisando y discerniendo a la luz del Evangelio».
Ramona enriqueció el encuentro al rememorar cómo los mártires riojanos ingresaron a su vida desde los nueve años a través de la catequesis familiar y de los relatos orales de un pueblo que aún recuerda a Monseñor Angelelli besando a los niños o escuchando a los ancianos. Al analizar la participación social de los beatos, describió cómo se materializaba ese proyecto pastoral en el territorio: destacó la labor de Wenceslao Pedernera en las organizaciones cooperativas, la productividad y la pastoral de la tierra —anticipando lo que hoy el Papa Francisco define como «tierra, techo y trabajo»—, y recordó que tanto Carlos Murias como Gabriel Longueville ejercieron una presencia de total proximidad con el campesinado. En particular, resaltó la sencillez del padre Gabriel, a quien definió como un obrero más que, además de escuchar, se involucraba físicamente ayudando a los vecinos de Chamical a construir sus propias casas.
Al respecto, Ramona contextualizó el compromiso de los mártires explicando que su accionar no respondía a actividades aisladas, sino a una pastoral de conjunto que conformaba un verdadero proyecto de atención social para el campesinado, inspirado en el Evangelio. “Monseñor Angelelli y su pastoral de conjunto fueron un proyecto. Nada fue hecho al azar”, aseguró. Finalmente, destacó la vigencia de su testimonio y la necesidad de transmitirlo a las nuevas generaciones.
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