Cómo fortalecer la crianza familiar a la luz de “Amoris Laetitia”

viernes, 8 de mayo de 2026

08/05/2026 – En el cierre del ciclo «Espiritualidad para la crianza en familia», el padre Fernando Cervera sj retomó las enseñanzas del Papa Francisco en el capítulo séptimo de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, para profundizar sobre el rol de las familias en la educación de los hijos. A lo largo del encuentro, destacó la importancia del acompañamiento, el testimonio y la formación integral de niños y adolescentes en un contexto marcado por la aceleración tecnológica, la sobreinformación y las dificultades vinculares.

“El lugar adulto implica aceptar nuestra función y realizarla de modo consciente”, señaló el padre al comentar uno de los primeros pasajes del documento pontificio. En ese sentido, subrayó que la crianza requiere presencia, entusiasmo y sensatez, evitando tanto el control excesivo como la indiferencia. También insistió en la necesidad de preguntarse constantemente: “¿Dónde están nuestros hijos? ¿Qué viven, qué sienten, qué les duele?”.

Durante la reflexión, se hizo hincapié en que la educación no puede limitarse a normas o discursos abstractos, sino que necesita sostenerse en el ejemplo cotidiano. “Los valores tienen que presentarse como deseables y eso solo ocurre cuando los chicos ven que nosotros intentamos vivirlos”, afirmó. Para el padre Fernando, el testimonio de los adultos es el camino más fecundo para transmitir hábitos, principios y modos sanos de relacionarse.

Otro de los temas centrales fue la educación afectiva y sexual. A partir de las enseñanzas de Francisco, remarcó que la sexualidad debe comprenderse dentro de una educación para el amor y la donación mutua, lejos de una visión reducida al consumo o a la satisfacción inmediata. “La sexualidad tiene la posibilidad maravillosa de expresar amor, intimidad y respeto”, explicó, al advertir sobre los riesgos de la banalización y de la sobrecarga de estímulos que reciben hoy niños y adolescentes.

Asimismo, el padre Cervera habló sobre la importancia de educar en la espera y en la capacidad de tolerar frustraciones. Citando nuevamente al Papa, destacó que “la libertad se fortalece cuando una persona aprende a posponer impulsos y a ser dueña de sí misma”. Según expresó, esta actitud ayuda a madurar y a construir vínculos más sanos y responsables.

Hacia el final del programa, también se refirió a la transmisión de la fe en el ámbito familiar. Allí recordó que la experiencia espiritual no se impone, sino que se propone desde el testimonio. “Los hijos necesitan ver que para sus padres la oración es realmente importante”, sostuvo. Finalmente, invitó a las familias a leer y profundizar personalmente el contenido de Amoris Laetitia, como una guía concreta para acompañar la vida cotidiana y los desafíos actuales de la crianza.

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