Criar en la actualidad: la importancia de la presencia adulta y los vínculos que forman

jueves, 26 de marzo de 2026

26/03/2026 – En el marco de un nuevo encuentro de «Espiritualidad para la Crianza en familia», el padre Fernando Cervera sj invitó a pensar juntos el desafío de vivir una espiritualidad encarnada en la vida cotidiana, especialmente en el ámbito familiar. En vísperas de la Semana Santa y en la celebración de la Anunciación del Señor, recordó que la fe cristiana se funda en un Dios que se hace cercano en la historia humana y que la redención comienza en un vínculo concreto.

A partir de esta mirada, la propuesta se centró en los desafíos actuales de la crianza y en los cambios culturales que atraviesan a las familias. El padre Fernando señaló que hoy la influencia social se hace presente desde los primeros años de vida, no solo a través de la tecnología, sino también mediante actitudes y modelos que los adultos transmiten, muchas veces sin advertirlo. Según explicó, las transformaciones sociales de las últimas décadas han modificado profundamente el rol de padres, madres y educadores, generando nuevas tensiones entre autoridad, libertad y acompañamiento.

En este contexto, advirtió que uno de los problemas actuales no es tanto el exceso de normas, sino la falta de referencias claras. Por eso sostuvo: “El niño y el adolescente necesitan adultos,podremos discutir los roles o las formas familiares, pero el adulto no puede faltar”. Para el padre Cervera, la presencia adulta no se reduce a imponer reglas, sino que implica ofrecer experiencia, diálogo y un testimonio de vida que ayude a crecer con confianza.

Durante la reflexión también se propuso mirar la propia historia personal para reconocer cuánto influyeron los mayores en la formación de cada uno. Recordar gestos, palabras o actitudes recibidas en la infancia puede ayudar a comprender el modo en que hoy se vive la paternidad, la maternidad o el rol de educadores. En esa línea, nos invitó a preguntarnos qué actitudes de los mayores dejaron huella y cómo esas experiencias siguen actuando en el presente.

Finalmente, subrayó que asumir el lugar de adulto es una tarea que requiere decisión y compromiso. No surge automáticamente, sino que se construye día a día, incluso en medio de errores y limitaciones. “El amor se elige y el lugar adulto también se elige como una tarea amorosa”, concluyó, invitando a vivir la responsabilidad familiar y social como un camino de maduración y de fe.

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