Una pregunta simple… que desnuda una verdad profunda:“No, no tenemos nada”.
¿Cuántas veces esa respuesta también es nuestra?
En el marco de la contemplación del Evangelio de Juan (21, 1-14), se nos presenta una escena profundamente humana: los discípulos vuelven a pescar, vuelven a lo conocido, a lo seguro. Pero esa noche no pescan nada.
Simón Pedro toma la iniciativa: “Voy a pescar”. Y los demás lo siguen. Sin embargo, el esfuerzo no da fruto. Es una noche estéril, marcada por el cansancio y el vacío.
Al amanecer, aparece Jesús. Pero no es reconocido.
Este relato no describe solo un hecho del pasado. Habla de una experiencia universal:
• Intentar y no ver resultados• Sentir que todo esfuerzo es en vano• Volver atrás cuando algo se rompe• Vivir momentos de oscuridad interior
Esa “noche” es también espiritual. Es el tiempo donde Dios parece ausente.
Y sin embargo… es ahí donde Jesús se hace presente.
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Oración de San Ignacio
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno. Todo es tuyo. Disponelo a tu voluntad, dame tu amor y gracia que ésta me basta.
En este espacio encontrarás todo el material diario y complementario para hacer los ejercicios en esta Cuaresma. (link a la categoría)