04/05/2026 – En el corazón de la cuenca lechera cordobesa, el departamento General San Martín alberga un tesoro donde la historia colonial, el compromiso social y el cuidado ambiental se fusionan: la Estancia Yucat. Emplazada en la jurisdicción de Tío Pujio y rodeada por el río Talamochita, esta propiedad de aproximadamente 6.000 hectáreas pertenece a la orden de los padres mercedarios y representa un modelo vivo de lo que denominan «economía evangélica», un enfoque productivo que sitúa a la dignidad humana en el centro de todas sus actividades.
La rica historia del lugar se remonta al siglo XVII. Las tierras pertenecían a Lorenza de Ávila, nieta del cofundador de Córdoba, Lorenzo Suárez de Figueroa. Tras casarse con el comerciante portugués Juan López Fiusa, el matrimonio consolidó una próspera y generosa administración, registrándose en 1640 el casamiento de ambos en el oratorio familiar, hoy conocido como la Capilla Vieja. Al no tener descendencia, López Fiusa buscó un destino noble para sus trabajadores y bienes. Atraído por el carisma de libertad de la orden mercedaria, donó las tierras en el año 1700, despojándose de su riqueza material para tomar los votos como fraile pocos días antes de fallecer.
Actualmente, el predio está dividido por el río Talamochita en dos sectores: Banda Norte (Yucat) y Banda Sur (Villa Fiusa). La estancia alberga tres templos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced. La icónica Capilla Vieja —que funcionó como escuela rural hasta 1975— y el Templo Nuevo, inaugurado en 1919 para conmemorar los 700 años de la orden, presiden la Banda Norte. En tanto, una tercera capilla construida en 1960 asiste espiritualmente a los habitantes de la Banda Sur.
Más allá de su valor religioso, Sergio Fierro y Adriana Córdoba, administradores del lugar, destacan que la producción más importante de Yucat es el oxígeno. La estancia protege el último y más significativo reducto del bioma del espinal en la provincia, compuesto por un bloque de 400 hectáreas nativas y más de 1.000 hectáreas de áreas naturales protegidas con lagunas y bajos.
Bajo la gestión de un equipo laico y religioso, la actividad económica se diversifica en agricultura, ganadería, tres tambos bovinos, uno caprino y el único tambo de burras del país. Estas labores priorizan la generación de mano de obra genuina y el arraigo de las familias rurales. Paralelamente, Adriana impulsa talleres de formación artística y artesanal para las mujeres de la zona, cuyas piezas se comercializan en un almacén de arte propio.
Abierta al turismo histórico, religioso y productivo, Estancia Yucat invita a delegaciones escolares y particulares a vivir una experiencia de comunidad, paz y superación, accesible a través de la ruta nacional 9 vieja desde Tío Pujio o la ruta provincial 2 por Villa Fiusa.