Juan Martín de Pueyrredón: El primer gobernante de la Argentina independiente

lunes, 30 de marzo de 2026

29/03/2026 – Aunque su nombre está presente en calles, clubes y espacios públicos, la figura de Juan Martín de Pueyrredón continúa siendo, para muchos, una referencia difusa dentro de la historia nacional. En diálogo con el historiador Klaus Gallo, autor de El político de la revolución, emerge el retrato de un protagonista clave en el proceso de independencia, cuya trayectoria abarcó casi dos décadas de intensa actividad política y militar.

“Es un personaje no tan conocido, a pesar de la resonancia de su nombre”, señala Gallo. Sin embargo, su presencia fue constante desde los años previos a la Revolución de Mayo hasta su retiro de la vida pública. Su actuación durante las Invasiones Inglesas, donde organizó milicias junto a Santiago de Liniers, marcó su ingreso a la escena política. Más tarde, tras el Congreso de Tucumán, fue designado Director Supremo, convirtiéndose en el primer gobernante de una Argentina formalmente independiente.

Lejos de una formación militar tradicional, Pueyrredón provenía de una familia de comerciantes de origen francés. Su juventud transcurrió entre Buenos Aires y Cádiz, donde consolidó su perfil comercial y vivió una experiencia personal trágica: la muerte de su primera esposa poco después de llegar al Río de la Plata. Ese episodio, según los estudios de Gallo, marcó profundamente su carácter.

Su rol más decisivo se vincula al respaldo brindado al proyecto de José de San Martín. Como Director Supremo, fue el principal sostén político y económico del Ejército de los Andes. La correspondencia entre ambos refleja la tensión del momento: pedidos urgentes de recursos por parte de San Martín y respuestas cargadas de angustia de un Pueyrredón que enfrentaba serias limitaciones financieras.

Más allá del ámbito militar, también impulsó iniciativas culturales, como el fomento del teatro, la prohibición de las corridas de toros y la reorganización de instituciones educativas que perduran hasta hoy.

Sus últimos años estuvieron marcados por conflictos políticos, especialmente tras su cercanía con el golpe de Juan Lavalle contra Manuel Dorrego, lo que derivó en su exilio en Francia. Allí vivió hasta su muerte, lejos del país cuya independencia ayudó a consolidar.

Hoy, su figura invita a ser revisitada: la de un dirigente complejo, decisivo y aún insuficientemente reconocido en la memoria colectiva argentina.

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