Alerta por el uso de Rohypnol: los riesgos de la droga del «black out»

jueves, 29 de enero de 2026

29/01/2026 – La reciente incautación de 23.000 dosis de flunitrazepam en Córdoba puso nuevamente el foco sobre el uso indebido de psicofármacos con fines delictivos y recreativos. Esta sustancia, conocida comercialmente como Rohypnol, es un potente sedante e hipnótico que, pese a estar prohibido en países como Estados Unidos, circula en el mercado local y suele ser utilizado para potenciar los efectos del alcohol o anular la voluntad de terceras personas en situaciones de robo o ataques sexuales.

El médico toxicólogo Daniel Gómez, quien dirigió el área de Toxicología del Hospital de Urgencias durante 36 años, explica que estas drogas deprimen el sistema nervioso central y, al mezclarse con bebidas alcohólicas, generan una pérdida de conciencia similar a una borrachera extrema. “La persona no tiene conciencia de lo que le está pasando, por lo tanto, la sacan, la llevan para cualquier lado y le hacen cualquier cosa”, advierte el especialista sobre la vulnerabilidad de las víctimas.

Uno de los mayores peligros de este fármaco es que resulta difícil de detectar en una bebida. Según detalla Gómez, los comprimidos suelen molerse para ser vertidos en vasos de alcohol, donde se disuelven sin alterar el sabor, el color ni el olor del líquido. El efecto es una respuesta mínima a los estímulos y una amnesia posterior. “Tiene un olvido de todo lo que pasó en ese tiempo. Los recuerdos van a ser muy vagos, la persona no sabe qué pasó en la noche”, señala el médico.

Además de su uso en boliches, Gómez recuerda que esta modalidad también ha sido históricamente utilizada por las denominadas «viudas negras». En estos casos, se utiliza la droga para dormir a las víctimas —muchas veces personas mayores— y facilitar el robo de sus pertenencias. El riesgo aquí es crítico, ya que el toxicólogo afirma que han registrado fallecimientos en adultos mayores debido a paros respiratorios provocados por la potencia del fármaco.

En el ámbito de la salud pública, la preocupación se extiende a la adicción que genera el consumo crónico de benzodiacepinas. El doctor enfatiza que el uso sostenido de estas sustancias sin control médico provoca daños severos en el organismo y una dependencia difícil de revertir. “Cuiden a los adolescentes del alcohol y de las benzodiacepinas porque los van a matar antes de los 20 años”, reflexiona Gómez, haciendo hincapié en la pérdida de reflejos que deriva en accidentes de tránsito.

Para prevenir estas situaciones, los especialistas recomiendan mantener medidas de autocuidado básicas en entornos de esparcimiento. Es fundamental no recibir bebidas de personas desconocidas, asegurarse de que las botellas se abran siempre a la vista y evitar quedarse solo en los locales nocturnos. Ante la sospecha de ingesta, la asistencia médica inmediata es vital, ya que el flunitrazepam cuenta con un antídoto específico, llamado flumazenil, que permite revertir el cuadro si se actúa a tiempo.

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