23/06/2026 – “Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia”. Esa expresión bíblica resonó profundamente en Gustavo Vivona durante un retiro de Pascua realizado el año pasado. Lo que comenzó como una reflexión espiritual terminó convirtiéndose en un libro que invita a los cristianos a asumir un compromiso concreto con la transformación de la realidad.
La obra, titulada Constructores de un cielo nuevo y una tierra nueva, fue presentada recientemente y busca revitalizar la vocación de los laicos en la Iglesia, especialmente en un tiempo marcado por los llamados a la sinodalidad, la participación y la corresponsabilidad eclesial.
Vivona, abogado, magíster en Doctrina Social de la Iglesia y director del Secretariado para los Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina, explicó que el libro nació también impulsado por el legado del Papa Francisco y por la necesidad de seguir profundizando una Iglesia comprometida con la construcción de una sociedad más justa y fraterna.
“La civilización del amor de la que hablaba Pablo VI sigue siendo un horizonte vigente. Estamos llamados a construirla desde nuestra realidad cotidiana”, señaló.
Uno de los ejes centrales de la publicación es el método tradicional de la Doctrina Social de la Iglesia, enriquecido hoy por la experiencia sinodal: ver, discernir y actuar. Para Vivona, el primer paso consiste en contemplar la realidad concreta, especialmente la de quienes sufren exclusión o vulnerabilidad.
“La realidad está por encima de la idea”, recordó, retomando una de las expresiones más características del magisterio del Papa Francisco.
A partir de esa mirada atenta surge el discernimiento, que se realiza a la luz de la Palabra de Dios, de la escucha comunitaria y también de los aportes de las ciencias sociales. Sin embargo, el desafío mayor aparece en el tercer momento: actuar.
“Nuestra fe, si no está acompañada por obras, queda a mitad de camino”, afirmó.
El libro pone especial énfasis en la vocación laical, una dimensión que muchas veces ha quedado desdibujada en la vida eclesial. Vivona recordó que todos los bautizados participan de la misión profética de la Iglesia y están llamados a anunciar el Evangelio en los diversos ámbitos de la vida social.
La política, la economía, la justicia, la educación, la salud y el mundo laboral son algunos de los espacios donde los laicos tienen una responsabilidad insustituible.
“Estamos llamados a hacernos cargo de las realidades temporales en las cuales estamos insertos”, explicó.
Según el autor, uno de los desafíos más importantes es superar el clericalismo y asumir un protagonismo compartido, donde sacerdotes, religiosos y laicos caminen juntos en la misión evangelizadora.
En este sentido, destacó la importancia de trabajar en comunidad, generar redes y abandonar actitudes individualistas que dificultan la transformación social.
“A veces hacemos cosas muy valiosas, pero como francotiradores. Necesitamos unir esfuerzos para que tengan una mayor incidencia en la realidad”, sostuvo.
La propuesta del libro no está dirigida únicamente a quienes tienen responsabilidades institucionales o formación especializada. Por el contrario, busca animar a cada cristiano a descubrir que puede ser protagonista desde su propia realidad cotidiana.
El compromiso barrial, la participación comunitaria, el trabajo profesional vivido desde los valores evangélicos o la búsqueda de respuestas concretas a los problemas sociales son algunos ejemplos de cómo construir, aquí y ahora, ese cielo nuevo y esa tierra nueva.
“La vida eterna comienza acá, en la medida en que respondemos a lo que Jesús nos va pidiendo y encarnamos el Evangelio en nuestra vida cotidiana”, concluyó.