Buscadores de sentido: ¿qué soltar para construir la paz?

jueves, 1 de enero de 2026

01/01/2026 – ¿Qué estamos dispuestos a soltar para construir la paz? La pregunta interpela hondo, especialmente cuando cerramos un año cargado de tensiones, rencores y defensas que, sin darnos cuenta, llevamos a cada vínculo y a cada encuentro. En un nuevo episodio del ciclo “Buscadores de sentido”, la licenciada Patricia Farías, psicóloga y especialista en logoterapia, reflexionó sobre una propuesta tan sencilla como exigente: desarmar el corazón para abrirnos a una paz que no sea frágil ni aparente, sino profunda y transformadora.

Inspirada en las palabras del Papa —quien recuerda que “la verdadera seguridad no nace de la acumulación de armamento, sino de un desarme del corazón”—, Farías propuso comprender la paz no como una meta a alcanzar algún día, sino como un camino cotidiano, una forma concreta de estar en el mundo.

La paz no es un fin, es un modo de caminar

Uno de los ejes centrales de la charla fue comprender que la paz no se logra de una vez y para siempre. Al igual que la felicidad, no es un destino final, sino una actitud que se renueva día a día.

“La paz es presencia y es camino. Donde voy, llevo mi paz… o llevo mi conflicto”, afirmó Farías.

Desde esta mirada, cada encuentro cotidiano —con la familia, el trabajo, los vecinos— se convierte en una oportunidad concreta para preguntarnos:
¿llego con los pies del mensajero de la paz o con piedras en la mano?

Defensas, reacciones y corazones armados

Desde la psicología, Farías explicó cómo muchas veces vivimos a la defensiva, reaccionando de manera automática, cargando heridas del pasado que se reactivan en el presente.

Cuando las reacciones son desproporcionadas frente a los hechos, suele haber algo más profundo pidiendo ser mirado. Miedos, inseguridades y memorias emocionales no resueltas levantan barreras internas que impiden el diálogo y el encuentro.

“Cuando salta la térmica y se apaga la luz, podemos volver a levantarla. Pero eso requiere humildad y decisión”, señaló.

Desarmar el corazón implica animarse a mirar la propia fragilidad, ponerle nombre a lo que duele y buscar ayuda cuando es necesario, ya sea espiritual, psicológica o en un diálogo sincero con otro.

Abrirse al diálogo, abrirse a la paz

El camino de la paz pasa necesariamente por el diálogo desarmado, sin prejuicios ni determinismos. Escuchar al otro, aun cuando no sepamos hacerlo perfectamente, es un acto profundamente humano y cristiano.

Muchas veces nos quedamos atrapados en la forma —cómo nos dijeron algo— para evitar escuchar el contenido que puede ayudarnos a crecer. La paz exige un corazón humilde, dispuesto a aprender, a perdonar y a pedir perdón.

Cuatro encuentros que construyen la paz

Desde la logoterapia, Patricia Farías propuso comprender la paz como un equilibrio que se construye en cuatro encuentros fundamentales:

  • El encuentro conmigo mismo (el yo profundo)
  • El encuentro con el otro
  • El encuentro con Dios
  • El encuentro con el mundo

Cuando alguna de estas dimensiones se cierra, la paz se debilita. Desarmar el corazón es abrir nuevamente estos caminos para desplegar la propia existencia con mayor libertad interior.

Reflexión pastoral: bienaventurados los que construyen la paz

Jesús no prometió una vida sin conflictos, pero sí una paz distinta: “Les dejo mi paz, les doy mi paz”. No una paz ingenua, sino una paz que atraviesa el miedo, el dolor y la incertidumbre.

Construir la paz es una decisión diaria, un ejercicio que comienza en lo pequeño: en el desayuno, en la escucha, en el silencio, en el perdón cotidiano. Es elegir no vivir desde la reacción automática, sino desde una libertad interior que confía.

Desarmar el corazón es, en definitiva, un acto de fe: creer que el amor, el diálogo y la humildad siguen siendo caminos posibles para sanar los vínculos y el mundo.