El 15,1% de los hogares urbanos de la Argentina experimentó inseguridad hídrica en 2025

martes, 31 de marzo de 2026

31/03/2026 – Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la Pontificia Universidad Católica Argentina vuelve a poner en agenda una problemática estructural que afecta a millones de personas: la inseguridad hídrica.

Según el estudio, en 2025 el 15,1% de los hogares urbanos del país enfrenta dificultades en el acceso al agua potable, ya sea por falta de conexión, interrupciones frecuentes del servicio, mala calidad o limitaciones para su uso cotidiano.

Lejos de tratarse de una cuestión exclusivamente vinculada a la infraestructura, el informe advierte que el problema es mucho más amplio y complejo, ya que impacta directamente en la calidad de vida, la salud y las condiciones de desarrollo de las familias. En este sentido, la mirada de Nazarena Bauso, becaria doctoral del Observatorio y especialista en la temática, permite profundizar en las múltiples dimensiones de esta realidad.

“La inseguridad hídrica no es solamente no tener agua. Muchas veces tiene que ver con no saber si mañana voy a tener, con tener que almacenar, con recibir agua de mala calidad o con no poder usarla para todas las actividades que hacen a una vida digna. Es una experiencia cotidiana de incertidumbre que condiciona fuertemente la vida de los hogares”, explica.

En esa línea, Bauso subraya que el fenómeno suele ser invisibilizado en los grandes centros urbanos, donde se supone que el acceso está garantizado: “En las ciudades, muchas veces damos por hecho que el problema del agua está resuelto, pero los datos muestran otra cosa. Hay sectores donde el acceso es intermitente o de baja calidad, y eso genera estrategias de supervivencia que implican tiempo, dinero y esfuerzo adicional para las familias”.

Además, la especialista advierte que las desigualdades se profundizan, ya que los hogares más vulnerables son los que enfrentan mayores dificultades: “Quienes tienen menos recursos son también quienes están más expuestos a estas situaciones. La inseguridad hídrica se combina con otras carencias y termina configurando escenarios de mayor vulnerabilidad social, donde el acceso al agua segura deja de ser un derecho garantizado”.

El informe también invita a repensar las políticas públicas en torno al agua, no solo desde la cobertura del servicio, sino desde su calidad y sostenibilidad en el tiempo.

“Hablar de agua es hablar de salud, de alimentación, de higiene, pero también de dignidad. Por eso es clave incorporar esta mirada más integral, que contemple no solo la infraestructura, sino también las experiencias concretas de los hogares”, concluye la investigadora.

De este modo, el estudio del Observatorio de la Deuda Social vuelve a encender una señal de alerta sobre una problemática que, aunque muchas veces silenciosa, afecta de manera directa la vida cotidiana de una parte significativa de la población urbana en Argentina.